Conoce 13 zonas erógenas para aumentar el deseo sexual

Por  Staff Puebla On Line | Publicado el 21-06-2020

Trendencias dio a conocer que nos excitamos con los olores, viendo películas, escuchando música, tocando y hasta en ocasiones, comiendo. Cada sentido de nuestro cuerpo es una ventana al placer y hoy centraremos la atención en el tacto.

Las zonas erógenas son partes del cuerpo sensibles a la excitación sexual, es decir son placenteras si alguien las toca o acaricia. Explorándote y buscándolas, conocerás tu cuerpo mejor que nadie y podrás decirle a tu pareja qué es lo que te enloquece, lo que te gusta y lo que no soportas, para que el sexo sea aún mejor.

Aunque existen zonas erógenas comunes a todas las mujeres, es posible que tengas una zona de tu cuerpo especialmente sensible que para otra mujer es solo una zona más. ¿Cuántas zonas erógenas existen en el precioso cuerpo de la mujer? Más de las que imaginas, y el reto es que las encuentres todas tocándote.

Labios y orejas o cómo la cara es mucho más que el reflejo del alma

Tocar con los dedos o con la lengua los labios es un método maravilloso para aumentar la excitación. Puedes mordértelo (o mordérselo si lo exploras en pareja), pero tiene más importancia de la que podríamos imaginar, ya que son extremadamente sensibles. Y aunque estés sola puedes usarlos para comenzar acariciándolos suavemente con tus dedos, por ejemplo.

Zonas Erógenas De La Mujer

Labios

Lo mismo ocurre con las orejas, algo que podemos probar de una forma sencilla. Pide a tu pareja que te susurre, te acaricie con la lengua el lóbulo de la oreja y hasta que lo muerda. Es una chispa genial para encender tu pasión.

El cuello y la nuca

Ambas zonas son tremendamente eróticas, tanto si estamos en pareja como si estamos jugando a solas. Acariciarlas aumentará la intensidad de tu deseo. Pídele a tu pareja que bese suavemente, acaricie con sus labios, lama o incluso de pequeños mordiscos en la zona que va desde el hombro a la oreja.

Por tu parte puedes acariciarte lentamente y muy suave cada centímetro de tu cuello y bajar hasta los hombros. Quién sabe, a lo mejor descubres que la clavícula es tu punto débil.

Muñecas, manos y pies para encender el placer

Los dedos, tanto de las manos como de los pies son otra de las zonas que, según la ciencia, son altamente sensibles, al igual que ocurre con tobillos y muñecas. Pero como ya hemos dicho, cada mujer es un mundo. En mi caso por ejemplo, no soporto que toquen los pies y en cambio las muñecas son uno de mis puntos débiles. Lo mejor para saber si a ti te gusta es continuar con tu particular exploración.

La cintura y el trasero

Las nalgas es una zona que asociamos con el deseo sexual, aunque según este estudio publicado en la revista internacional de neurociencia Cortex, las mujeres le damos un 4,7 sobre 10 en la escala de excitación.

La cintura es otra zona erógena contrastada por la neurociencia. No sé por qué pero que mi pareja rodee mi cintura con sus manos es una de los gestos más excitantes que encuentro. Dispara mi imaginación. Puedes probar qué funciona en tu caso y averiguar qué es lo que te excita a ti mientras te acaricias. Es posible que descubras que no tienes tantas cosquillas como imaginabas.

Los pechos: una zona erógena llena de posibilidades

Quien cree que la excitación de los pechos se reduce a los pezones está muy equivocado. Todo el pecho de la mujer es una zona altamente erógena. Puedes acariciar el lateral, la zona que va de la axila a la cintura; recrearte con las yemas de los dedos en la aureola, pellizcar ligeramente el pezón o con la mano apretar todo el pecho. Las posibilidades son tantas que hasta hay quien ha tenido un orgasmo sólo estimulando (bien) el pecho.

La vulva y la parte interna de los muslos

El sexo es mucho más que la penetración y hay una zona completa que podemos estimular antes de que se produzca este momento. La vulva y sus labios vaginales son una de las zonas erógenas más potentes. Las caricias en esta parte deben ser suaves y ligeras, y pueden combinarse con otra parte con mucha sensibilidad, la zona interior de los muslos.

Así es el clítoris (y así podemos estimularlo)

Hasta hace no mucho, se creía que el clítoris era un botón mágico situado entre los labios que bien estimulado, provoca orgasmos increíbles. Lo cierto es que es una zona con más de 8.000 terminaciones nerviosas, el doble que el pene masculino, y mide casi diez centímetros porque su estructura no se limita a la superficie. Esta es solo la punta del iceberg.

Helen O'Connell fue la descubridora del clítoris y de su verdadera forma cuando comenzó a estudiarlo a finales de los 90 y presentó los resultados de su trabajo. Este órgano rodea la vagina con unos bulbos vestibulares y es el único órgano pensado para provocar placer.

Los succionadores de clítoris, una de las últimas revoluciones de los juguetes sexuales, es uno de los productos que puedes usar para estimularlo, aunque te recomiendo que primero empieces con tus propios dedos si aún no has probado las virtudes del clítoris.

Es importante que no tengas prisa, que te recrees en ti y vayas despacio. Puedes comenzar con movimientos circulares rodeándolo y luego pasar a movimientos laterales más rápidos y con más presión. Escucha a tu cuerpo y prueba cambiando los movimientos.

Si lo hacemos en solitario, las caricias son un truco ideal para mapear nuestro cuerpo y encontrar nuestras zonas erógenas más potentes. No se trata de que te empieces a tocarte mientras lees esto, sino de que te prepares a conciencia. Piensa que vas a tener una cita contigo misma.

Prepara la habitación como si tuvieras la cita de tu vida: velas, música ambiente suave, un perfume embriagador… Túmbate en la cama y comienza a acariciarte primero con ropa, despacio. Luego ve desnudándote y no dejes ni un solo rincón sin acariciar. Puedes ayudarte por ejemplo de unas plumas o usar simplemente las llemas de tus dedos.

Otra opción para descubrir tus zonas erógenas es hacerlo con un masaje, que puede ser uno de esos juegos que hacer con tu pareja. Puedes usar aceites de masajes con olor, como este de mango y melón o este kit de fresa, por ejemplo. En ciertas zonas en lugar de aceites de masaje puedes hasta usar geles de vibración. Pruébalo en los labios, los pezones o en el clítoris, el efecto es altamente adictivo.

Además de acariciar, puedes exitarte en las noches más calurosas del verano con un hielo o con geles de efecto frío, por ejemplo. Pásate el hielo (mejor si lo pasas un poco por el grifo antes, así irá deshaciéndose) por el cuello, las muñecas, los labios, los pezones o detrás de las rodillas. Por pies, tobillos o cualquier zona que imagines. Eso sí, con cuidado. El contraste con el calor de tu cuerpo puede ser desagradable en algunos puntos.

Ahora solo falta la mejor parte, ponerte manos a la obra y descubrir cuáles son tus zonas erógenas más excitantes.

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