Sexo: el arte de la primera vez

Por  Staff Puebla On Line | Publicado el 01-11-2018

¿Perdemos la virginidad solo una vez? Vale, está claro que sí, al menos si hablamos desde el punto de vista vital. Pero, ¿qué hay de lo emocional? Tenemos los referentes de nuestros abuelos y padres, que se conocieron en la adolescencia o juventud, se casaron, te tuvieron a ti y a tus hermanos (si se dio el caso), y muchos de ellos nunca tuvieron relaciones sexuales con nadie más. Nuestro caso es diferente. Los tiempos en los que vivimos ven el sexo de forma mucho más casual y natural, no como una experiencia rodeada de perfección y misterio; aun así, esos estereotipos siguen pesando en nuestra mente. Seamos hombres o mujeres, porque la sociedad y la cultura nos deparan expectativas diferentes a unos y a otros.

Hoy no hablamos de la primera vez que tenemos sexo (esto es, perder la virginidad), sino de las primeras veces que lo tenemos con las personas que nos gustan. Y esto nos sucede en más ocasiones a lo largo de nuestra vida, ¿no? Para luchar contra la idealización, para sacudirnos la inquietud de los momentos previos y la vergüenza de los posteriores, sobre todo cuando ha sido un desastre (y sucederá mucho), charlamos con nuestras expertas de cabecera: Elena Requena, sexóloga y asesora de parejas, y Amparo Calandín, la mejor psicóloga de España según los Doctoralia Awards. Así debemos practicar el arte de la primera vez.

"Solemos tener muchas expectativas respecto a la primera vez. El primer encuentro erótico con alguien siempre está plagado de deseos, de esperanzas, de idealismo. Se convierte en algo muy importante para nosotros, como si fuera el predictor de cómo va a ir el resto de la relación con esa persona. Es un pensamiento mágico". Es la respuesta de Elena Requena cuando le preguntamos por qué tener relaciones sexuales por primera vez con la persona que nos gusta, aunque ya no seamos vírgenes, aunque estemos acostumbrados al sexo casual, nos genera tantos nervios.

Es como revivir, ahora sí, el momento en que perdimos la virginidad una y otra vez. "Esto a lo largo de la Historia ha estado muy ligado a las religiones imperantes en Occidente, y cómo esa primera vez, hablando siempre de penetración, del coito, solo podía realizarse con unas premisas muy concretas. Así se le otorgaba una importante mayúscula, estableciendo prácticas de primera y segunda categoría", continúa Elena. "Quitarle importancia a ese coitocentrismo me parece fundamental para hacer de nuestra vida erótica algo enriquecedor, diverso y peculiar de cada uno".

¿Es siempre un desastre?

Amparo Calandín es de la misma opinión, y también cree que muchos de esos ideales siguen programados en nuestro cerebro. "Esa presión está desapareciendo de alguna forma. El sexo ya se enfoca como algo más natural, y la virginidad no tiene esa importancia de cara al matrimonio, pero sí existe la presión cultural de que tiene que ser muy bonito, con unas expectativas muy marcadas", explica: "Luego entra en juego la necesidad de aprobación, que nos lleva a querer que los demás piensen bien de nosotros, que la otra persona esté contenta. Eso no juega a favor de dejarse llevar".

Pero, vamos a ver, la primera vez con la persona que nos gusta siempre es un desastre, ¿no? "¿Qué tal la primera vez que montaste en bicicleta? ¿Y la primera vez que cocinaste o jugaste a algún juego en equipo? Pues salvo que seas un prodigio, va regular. Pero como es algo que nos apetece, nos ilusiona y nos gusta, al cabo del tiempo irá mejor. No es para tanto, y es bueno hablar de ello", ejemplifica Elena a la perfección. "Puede que no sea como esperamos, sobre todo si no conocemos a esa persona. La idea es ir descubriéndolo junto a quien hemos elegido y que nos ha elegido".

Ante la expectativa apocalíptica, lo habitual es acobardarse. "La ansiedad vienen generada por la anticipación. Empiezo a pensar que no lo voy a hacer bien, y eso provoca que el momento sea de preocupación, no lo bonito que podría ser si lo voy a compartir con alguien que me apetece. Hay que aprender a relativizarlo", asegura Amparo. "A veces puede dar miedo mostrarnos frágiles con el otro y queremos dar la sensación de que lo tenemos todo controlado. Hablarlo con la otra persona nos tranquiliza y nos ayuda a que esa primera vez sea más agradable para los dos", añade Elena.

Con estos consejos, Amparo y Elena nos ayudan a relativizar esa primera vez de muchas primeras veces. Pero, ¿qué recomendaciones extra nos darían ante ese momento? "El error es caer en el pensamiento del todo o nada, en el que si no es perfecto, es un desastre. Debemos evitar anticipar cosas y darle la importancia justa al resultado", concluye Amparo. Elena lo pone en palabras así: "Un pensamiento que suele ayudar es la idea de que ambas personas pasamos por lo mismo. No hay una escala que nos ponga nota. Lo importante es pasarlo bien, disfrutando y haciendo disfrutar".

Fuente: GQ

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