Emilio Zebadúa viene a proteger los intereses del SNTE

La Jornada de Oriente / Fermín Alejandro García | Publicado el Miércoles, 06 de Octubre de 2010 06:44

Se ha dado a conocer que probablemente Emilio Zebadúa González vendrá a Puebla a elaborar el plan educativo del siguiente sexenio. Si se concreta esa posibilidad,  desde ahora se puede advertir que el presidente de la Fundación para la Cultura del Maestro seguramente elaborará un buen documento de diagnóstico y crítica sustentada de las pésimas condiciones en que se encuentra la enseñanza pública en el estado; pero al mismo tiempo, su propuesta de nada servirá para mejorar la calidad de la educación en la entidad, ya que este personaje no tocará los vicios e intereses del SNTE.

De hecho, su misión será plantear un nuevo esquema para que la Secretaría de Educación Pública (SEP) deje de ser un contrapeso o un obstáculo para los abusos, vicios y privilegios del sindicato magisterial, el cual es el causante de muchos de los factores que inciden en la mala calidad educativa del estado y que en los últimos seis años sufrió su mayor deterioro.

Zebadúa es un especialista en educación, ex consejero del IFE, ex aspirante a candidato a gobernador de Chiapas y ex militante del PRD, que de ser un crítico del SNTE ahora es uno de los hombres del círculo de poder más cercanos a la presidente vitalicia del sindicato magisterial, Elba Esther Gordillo Morales.

En la actualidad Emilio Zebadúa, aparte de ser presidente de la llamada Fundación SNTE, es el enlace entre el titular de la SEP federal, Alonso Lujambio, y la profesora Elba Esther Gordillo; además, ha sido el intelectual que usa la “maestra” para cuestionar al gobierno federal en materia educativa cuando la relación entre la lideresa y el presidente Felipe Calderón se ha tensado.

La decisión del gobernador electo Rafael Moreno Valle Rosas, de pedir los servicios de Emilio Zebadúa, se debe interpretar como el inicio del pago de facturas del próximo jefe del Poder Ejecutivo a Elba Esther Gordillo Morales, luego de que fue el SNTE el organismo que se encargó en la pasada campaña electoral de coaccionar a candidatos del PT a ediles, a miembros de la estructura del Instituto Estatal Electoral y del propio PRI para que operaran a favor de la coalición Compromiso por Puebla.

De todos los “escuderos” que tiene Elba Esther Gordillo Morales, se considera a Emilio Zebadúa como el más leal y el que más ha actuado a favor de los intereses de la dirigente magisterial, ya que a este político chiapaneco se debe en mucho el diseño de la Alianza por la Calidad Educativa, el cual es el instrumento que le cedió al SNTE el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa para que controle la política educativa del país.

Una muestra del grado de subordinación de Zebadúa a Gordillo se pudo observar y documentar hace un par de meses por el colega Alberto Aguirre –quien junto con Arturo Cano escribió Doña Perpetua, la biografía no autorizada de la dirigente del SNTE–, al presenciar una sesión del seminario “La nueva educación, una nueva política”, que organizaron el sindicato de maestros y el Panal en Los Cabos, Baja California, donde ocurrió el siguiente hecho:

Uno de los ponentes que habló ante los 400 asistentes al seminario fue el ex secretario de Relaciones Exteriores Jorge G. Castañeda, quien se sintió en confianza para deslizar críticas hacia el SNTE, sin importar que es amigo personal de Elba Esther Gordillo.
Jorge G. Castañeda –escribió Aguirre en el periódico El Economista– se atrevió a decir que la causa del rezago educativo radica en que el gobierno federal no ha establecido una agenda propia en la materia para atacar los problemas de la enseñanza pública, y que este tema se lo ha encargado a la dirigencia del SNTE.

Esa aseveración del ex canciller provocó el reclamo público, la crítica, el enojo de Emilio Zebadúa, quien ahí definió que el SNTE “no es un poder fáctico”.

Ese suceso narrado por Alberto Aguirre muestra que el papel de Zebadúa es “lavarle la cara” al SNTE y a su dirigente, al ser quien impulsa propuestas de mejoramiento de la educación y de otros temas de interés público como “una cortina de humo” para ocultar el poder fáctico del sindicato que lo lleva a ser en la actualidad una maquinaria electoral, una parte del consorcio de negocios de su dirigente y una especie de “hermandad” que protege a los malos profesores.

En ese sentido, queda claro que si Zebadúa viene a plantear un nuevo programa educativo para Puebla, buscará impulsar ese proyecto, pero sin tocar al SNTE; y eso, lejos de contribuir a mejorar las condiciones de la enseñanza en Puebla, significará un retroceso. Veamos por qué:

El SNTE impulsó desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari el programa de carrera magisterial, mediante el cual los mentores mejoran su formación pedagógica y académica a cambio de recibir incentivos económicos. El esquema no es malo, pero resulta que hace 12 años 95 por ciento de los profesores reprobaba los exámenes de dicha formación, y en la época actual se ha reducido esa situación, ya que ahora es 70 por ciento el que no pasa las evaluaciones.

Y frente a esa condición no pasa nada. Si un maestro reprueba los exámenes de la carrera magisterial recibe los incentivos económicos y nadie lo sanciona. Tal situación es contradictoria y explica por qué los profesores no saben enseñar. Esta condición es defendida a capa y espada por el SNTE y avalada por la SEP.

También el sindicato solapa que los profesores sean faltistas, que tengan derecho a ausentarse de su fuente de trabajo nueve días al año con goce de sueldo, otros nueve días más sin goce de salario y otros días más mediante permisos especiales. Todo ello sin contar los puentes y suspensiones de labores que se realizan, pese a que no están autorizadas en el calendario escolar.

Si no se mejora la calidad de los profesores y no se les obliga a cumplir con todas las horas y días de clases se antoja imposible que mejore la calidad de la educación, pese a todos los planes innovadores que se presenten en la materia.

A eso viene a Puebla Emilio Zebadúa, a cambiar el modelo educativo poblano, para que todo siga igual a favor del SNTE y ello fortalezca la relación entre Elba Esther Gordillo y Rafael Moreno Valle.

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