¿Qué magistrado del TSJ de Puebla es el rey del nepotismo?

Rodolfo Ruiz / La Corte de los Milagros / E-consulta | Publicado el Lunes, 22 de Agosto de 2011 07:37

Una de las reformas más esperadas por el gobierno de Rafael Moreno Valle es la relativa al Poder Judicial del estado que, según diversas evaluaciones, es uno de los peores del país en cuanto a administración de justicia se refiere.

Y hoy como nunca existe una gran oportunidad de transformarlo, a partir de la decisión de 13 de sus 25 magistrados de retirarse obligatoria y voluntariamente —con el aval del pleno del Tribunal Superior de Justicia—, gozando de una cuestionada pensión de más de 75 mil pesos mensuales.

De esos 13 magistrados, cinco ya disfrutan de su jubilación: Elba Rojas Bruschetta, Carlos Enrique Hernández Ramírez, Fernando García Rosas, Leonardo Tecua Petla y Gerardo Manuel Villar Borja, quienes, por cierto, iniciaron sus trámites de retiro el año anterior, una vez que supieron que Rafael Moreno Valle sería el sustituto de Mario Marín Torres en la gubernatura del estado.

Los otros ocho magistrados  que también quieren disfrutar de un retiro dorado son: Alfredo Mendoza García, Álvaro David López Rubí, Juan José Barrientos Granda, María de los Ángeles Juárez Hernández, Saúl Acosta Hernández, Francisco Javier Vázquez Motolinia, Blanca Louvier Díaz y Manuel Nicolás Ríos Torres.

Esta situación —me refiero al retiro de los magistrados— coloca al gobernador Moreno Valle en una posición de privilegio para depurar el Tribunal y corregir los vicios que de muchos años arrastran sus principales integrantes, entre ellos el nepotismo.

El gobernador del estado es el único, en términos del artículo 12 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que puede proponer al Congreso ternas para el nombramiento de magistrados, siempre que éstos cumplan con los siguientes requisitos: Ser ciudadanos mexicanos por nacimiento en pleno uso de sus derechos políticos y civiles; ser mayores de 35 años; ser profesionales del derecho con título legalmente expedido, con antigüedad mínima de diez años; gozar de buena reputación y no haber sido condenados por delito que merezca pena corporal de más de un año de prisión.

En la Ley Orgánica del Poder Judicial no se establece que los magistrados deban poseer carrera judicial.

La condición de que debían ser ciudadanos poblanos se reformó en febrero de 2011 para que Víctor Manuel Carrancá Bourget fuera nombrado procurador de Justicia en el estado.

NEPOTISMO EN EL PODER JUDICIAL

Uno de los males más engendrados dentro del Poder Judicial del estado es el nepotismo de los magistrados tanto en funciones como retirados.

Aquí algunos ejemplos:

El magistrado Álvaro López Rubí, quien tiene a su cargo la Primera Sala de lo Civil, tiene como parientes a su hija María Dolores López Rubí, que es secretaria de Acuerdos del Juzgado Segundo Familiar; a su sobrino, Alberto Miranda Guerra, que labora como Juez Cuarto Penal; y a su yerno Alejandro Hatuni Nekuzi, quien se desempeña como auxiliar administrativo del Departamento de Desarrollo Administrativo del Tribunal Superior de Justicia.

El magistrado Saúl Acosta Hernández, responsable de la Primera Sala Civil, tiene a dos sobrinos. A Saydi Tirado Hernández, como secretaria itinerante del Juzgado de lo Familiar; y a Arturo Tirado Hernández, como diligenciario del Juzgado Décimo Primero de lo Civil.

La magistrada María de los Ángeles Juárez Hernández, titular de la Segunda Sala Civil, tiene a su hijo y dos recomendados dentro del Poder Judicial. Su hijo José Luis Arenas Juárez es secretario de Estudio y Cuenta de la Tercera Sala Civil. Sus recomendados son Manuel de Jesús López Ornelas, capturista del Departamento de Depósitos y Fianzas; y Jesús Reyes Patiño, mecanógrafo del Juzgado Décimo de lo Civil.

El magistrado Enrique Flores Ramos, de la Segunda Sala Civil, tiene como orgullo de su nepotismo a Gabriela Juárez Aragón, que labora en el Juzgado Primero de lo Civil; y a Patricia Aragón Mora, quien hace funciones de taquimecanógrafa en el Juzgado Segundo Familiar.

El magistrado Alfredo Mendoza García, que tiene a su cargo la Segunda Sala Civil, es el rey del nepotismo al seno del Tribunal Superior de Justicia. Su hijo Roberto Antonio Mendoza Salmorán es secretario de Estudio y Cuenta del Juzgado Octavo de lo Civil; su esposa Sandra Lucía Perea Iturriaga es Juez Décimo Civil; su suegra María de la Luz Iturriaga Trejo es mecanógrafa en el Juzgado Tercero de lo Civil; su cuñada Diana Renata Perea Iturriaga es taquimecanógrafa en el Juzgado Séptimo de lo Civil; y su otra cuñada Brenda Ivonne Perea Iturriaga es secretaria de Estudio y Cuenta del Juzgado Quinto de lo Civil.

A la lista hay que agregar los nombres de otros familiares como primos de él y de su esposa, concuños, comadres y demás recomendados, entre los que figuran los siguientes: Alejandro Edmundo Iturriaga Perea, primo de su actual esposa y contratista del Poder Judicial a través de diferentes empresas; Erick Enrique Iturriaga Perea, jefe del Departamento de Adquisiciones, y primo de su esposa; María Zuradelli Ruano, auxiliar administrativo de la presidencia del Tribunal y hermana del ex esposo de Ofelia del Carmen Nava Pérez, ex directora de la Comisión Administrativa y prima del magistrado Alfredo Mendoza; y Salvador Padilla Muñoz, empleado del Departamento de Informática y cuñado de Ofelia del Carmen Nava, que como ya se dijo líneas arriba es prima del magistrado.

Completan la relación su concuño José Antonio  Corona Ureña, comisario de la Segunda Sala Civil; su comadre Gloria Aguayo Reina, adscrita al Departamento de Intendencia de la Subdirección de Servicios General del TSJ; la hermana de su concuño María del Coral Corona Ureña, diligenciaria del Juzgado Cuarto Penal; el actual esposo de su prima Ofelia del Carmen Nava, Juan Manuel Abraham Fosado Cisneros, coordinador administrativo de la Subdirección de Servicios Generales; y la comadre y compadre de su prima María Antonia Cortés Valencia, analista adscrita a la Dirección de Presupuesto y Recursos Financieros, y Luis Martín Hernández Vázquez, encargado del Departamento de Recursos Humanos del TSJ.

El actual presidente del Poder Judicial del estado, David López Muñoz, tampoco escapa al nepotismo por la vía de su cuñado Salomón López Gabriel, quien se desempeña como secretario de Estudio y Cuenta de la Tercera Sala Penal.

El magistrado retirado Leonardo Tecua Petla, quien tenía a su cargo la Primera Sala Penal, tiene metidos a su hija Vanessa Tecua Vázquez como secretaria de Estudio y Cuenta de la Primera Sala Civil; a su sobrino Pedro Romero Tecua como auxiliar de Oficial Mayor en el Juzgado Segundo Penal; a su yerno Jesús Palma Zenteno como mecanógrafo en el Juzgado Décimo Segundo de lo Civil; y a una recomendada Martha Eugenia Huerta Cervantes como Oficial Mayor de la Secretaría de Acuerdos del TSJ, quien a su vez tiene a sus hermanas como mecanógrafas, Georgina Dolores, en la Segunda Sala Civil, y María del Consuelo, en la Primera Sala Penal.

La magistrada Elba Rojas Bruschetta, también retirada, dejó a su hijo César Pérez Rojas como auxiliar administrativo en el Centro de Mediación.

El magistrado Fernando García Rojas también dejó a su hijo Alejandro García León como secretario de Acuerdos del Juzgado Décimo Segundo de lo Civil antes de retirarse.

El magistrado Gerardo Villar Borja también dejó a su hija Araceli Villar Ceballos como secretaria de Estudio y Cuenta de la Tercera Sala Civil.

El magistrado Juan José Barrientos Granda, titular de la Segunda Sala Penal, tiene a su sobrina política Isela Ibáñez Meneses como taquimecanógrafa en el Juzgado Tercero Familiar.

El magistrado Manuel Nicolás Ríos Torres, encargado de la Tercera Sala Penal, a su sobrino político Roberto Carlos Díaz Amaro como secretario de Acuerdos del Juzgado Mixto de Xicotepec.

Y el magistrado Federico González Tamayo, ya jubilado, a su hijo Leonardo González Romero como secretario de Estudio y Cuenta de la Segunda Sala Civil; y a su nuera Magally Escamilla Rodríguez como secretaria de Estudio y Cuenta de la Segunda Sala Penal. Otro pariente suyo que también cobraba dentro del Poder Judicial era Enrique Romero Razo, quien se desempeñó como juez penal de Cholula y juez de Teziutlán hasta antes de su cese.
 

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