Moreno Valle entre la identidad priísta y el camino azul PDF Imprimir E-mail
Lunes, 15 de Febrero de 2010 00:32


Lesly Mellado May

Su infancia y juventud transcurrieron en Europa y Estados Unidos, su lugar de nacimiento fue un plan de familia, sus padres vivían en el vecino país del norte.

Nació el 30 de junio de 1968 en Puebla, en parte por el temor de su padre de que fuera enviado a una guerra si lo parían en Estados Unidos, y por otro lado, estuvo la recomendación del abuelo, el general, que entonces era candidato a gobernador de Puebla y quería que algún descendiente viera la primera luz en la otrora llamada ciudad de Los Ángeles.

Se le cumplió, así lo hizo su primer nieto y el tercer Rafael, quien hace una década volvió en busca de tener el puesto que dice le contaron de niño tendría algún día; lo que no le vaticinó el general es que en esa carrera tendría que tolerar burlas sobre su sexualidad.

Rumores a los que ha respondido con silencio, pero que también podría responder a golpes porque alguna vez tomó clases de box y dice que puede enfrentarse a cualquiera que, como el diputado local Víctor Huerta, se ostente como muy hombrecito.

Es Rafael Moreno Valle Rosas, nieto del ex gobernador Rafael Moreno Valle (1969-1972), ahijado político de Melquiades Morales, alumno consentido de la maestra más poderosa de México, Elba Esther Gordillo, candidato del PAN a gobernador… un priísta combatiendo al PRI.

EL ABUELO, LA HERENCIA Y LAS TRAMPAS DEL TRICOLOR
Entrevistado por Puebla On Line comentó que una de las imágenes que más recuerda de niño es él sentado en una larga mesa, mirando de cabecera a cabecera a su abuelo, quien le inculcó seguir sus pasos en la política. En ese tiempo Puebla era un sitio de paso, su padre era banquero y lo llevó a vivir a Bélgica, Italia y Estados Unidos. Y aunque después de 1968, año de su nacimiento, no estuvo viviendo en Puebla sino hasta 1999, el senador con licencia se dice orgullosamente poblano y también producto de una historia familiar de sacrificio y éxito, como todo “buen candidato” suele presumir.

Así lo cuenta en los mítines. El Moreno Valle, nació así: Engracia Valle (oriunda de Tulcingo del Valle) se casó con Jesús Moreno (nacido en Atlixco), matrimonio del que nacieron 10 hijos. Ella enviudó y ante la falta de dinero decidió que sólo su hijo Rafael, el más pequeño, estudiara. Así que lo envió a la capital del país donde se hizo médico en el Colegio Militar. Rafael, quien más tarde fuera gobernador de Puebla, decidió  juntar los apellidos y hacer uno sólo para que sus descendientes no olvidaran a Engracia.

Cuenta que sus apellidos tienen en Puebla más de 200 años de historia y que también es poblano de parte de esposa, pues Erika Alonso, es originaria de Tecamachalco. 

Relata a sus seguidores que de su abuelo el general aprendió que desde el servicio público se puede hacer más por los que menos tienen. Y quien a dos sexenios de distancia le confió que Melquiades Morales sería gobernador porque tenía carisma para ello.

La historia reza que el cobijo de Melquiades a Rafael Moreno Valle Rosas se debió a la recomendación del general, quien muy joven llevó a Morales a ser diputado local y líder del Congreso.

El abanderado panista asegura que no conoce el pacto de su abuelo, pero sí reconoce que dejó Estados Unidos y estuvo en Puebla a inicios de los noventa a invitación de Melquiades para hacer encuestas para el PRI cuando Manuel Bartlett iba por la gubernatura. Pensó en quedarse, pero el político conocido por colocarse bolsas de agua fría en la cabeza, le dijo: “No sea tonto, vaya y termine de estudiar”.

Volvió en 1994 a coordinar la campaña de Melquiades Morales rumbo al Senado, y cuatro años después llegó para colaborarle para la gubernatura.

Moreno Valle Rosas cuenta que ante la decisión de Bartlett de que José Luis Flores fuera el candidato del PRI a gobernador, el equipo de Melquiades pactó con Rafael Cañedo (dueño entonces de grupo Acir en Puebla) para que las encuestas de salida que daban el triunfo al oriundo de Esperanza fueran difundidas al cierre de casillas y la “oposición” no tuviera margen de maniobra. Melquiades fue el candidato y después el gobernador, “por eso no me pueden hacer trampa, yo los conozco…”, reta el hoy candidato blanquiazul que en 1999 recibió como premio la Secretaría de Finanzas, puesto que aceptó dejando su cargo de titular para América Latina de Dresdner Bank.

EL ALUMNO CONSENTIDO
Moreno Valle ha sido calificado como ahijado de Elba Esther Gordillo, él así narra su relación: “Es algo muy curioso, la primera vez que la ví yo tenía como 17 o 18 años. Jorge Kahwagi y yo siempre hemos sido amigos, un día nos íbamos a Acapulco y lo acompañé a ver (bueno, a pedirle dinero) a su papá que estaba comiendo con su novia, Elba Esther”.

Más tarde, en 2003, cuando dejó la Secretaría de Finanzas para competir por una curul en San Lázaro, Melquiades lo recomendó con la maestra quien lo citó junto a otros candidatos para hacer la agenda legislativa.

“Pasó lo que siempre en todas la reuniones, todo mundo decía, yo hago, yo traigo, pero a la hora de la hora, nadie llevaba el trabajo”.

-¿Usted sí hizo la tarea?

-“Sí, yo sí hice la tarea y las maestras siempre voltean a ver a los que hacen la tarea…”

A partir de entonces, la líder magisterial lo llevó de gira a otros estados y a reuniones de élite con gente como Carlos Slim.

Cuando Gordillo se enfrentó a Madrazo, “yo me mantuve firme porque teníamos una relación de amistad”.

DE GALLOS, BOX Y SEXO
Su priísmo y su vida privada han servido a sus adversarios priístas y panistas para atacarlo. Le critican su asepsia que, dicen, llega al extremo de desinfectarse las manos tras saludar al “pueblo”.

La camioneta de lujo en la que se traslada huele a alcohol (del que se unta, no del que se bebe), pero no es tan aséptica como lo dicta el imaginario popular. Ese imaginario al que le basta una imagen del candidato con un gallo negro para pensar que anda incursionando en el mundo esotérico. Un gallo negro en su último cumpleaños, otro (o el mismo, no se sabe) en su registro como precandidato…

“El gallo lo llevó Toño Vázquez a un evento en Teziutlán, y luego al cumpleaños y al registro, es sólo cómo decir ‘este es mi gallo’, no dije traigan un gallo de este color, ni nada de eso, nada de esoterismo…”

La última pregunta fue sobre un tema que raya entre lo privado y lo público, los ataques sobre su sexualidad. El caso más bochornoso, el del diputado local Víctor Huerta, quien en la tribuna del Congreso sugirió que Rafael Moreno Valle Rosas es homosexual.

El candidato trató de mantener la sonrisa con la que contó las palabras de su abuelo, su carrera financiera y su aprendizaje en el PRI, y atajó: “Son tonterías sin sustento…”

“Son tonterías que demuestran la falta de argumentos, la capacidad que tienen para demostrar su ignorancia. Yo estoy dispuesto a debatir con ideas y de cualquier otra forma”.

-¿De qué forma?

-“De cualquier forma. Yo tomé clases de box y me encantaría si se siente muy hombrecito, que lo demuestre. Ahí voy a estar para enseñarle de qué lado masca la iguana…”

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