Archive for Julio, 2010

Ensaladita política

Martes, Julio 13th, 2010

Ignacio Juárez Galindo

Que el doble discurso que mantiene en el gobierno del estado hacia el gobernador electo Rafael Moreno Valle Rosas, primero de reconocer su triunfo y después agendar hasta noviembre un posible encuentro, no tiene otra intención que llevar al ex priista a una negociación que garantice a Mario Marín Torres lograr que el Tribunal Superior de Justicia de Puebla sea su último reducto.

Y es que como el Ejecutivo local sabe que muchos de sus más cercanos colaboradores están impedidos para ser designados, fast track, como magistrados, optó por pedir cuantos expedientes sean necesarios de los jueces que laboran en el Poder Judicial, así como abogados privados que cumplan con el perfil para ser ungidos por el Congreso.

Sobra decir que dicho perfil demanda un punto indispensable para ser tomado en cuenta: sumisión total al marinismo.

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Me platican que entre los marinistas sigue en pie la decisión de que el magistrado Ricardo Velázquez Cruz sea designado como nuevo presidente del TSJ en febrero del próximo año. Para lograrlo, tomará como máxima que en la guerra y en el amor todo se vale, por lo que están dispuestos a sacar a la luz una serie de escándalos que salpiquen a magistrados y jueces sobre presuntos actos de enriquecimiento ilícito, corrupción, delitos contra la administración de justicia y hasta pecadillos de la vida privada.

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Que la decisión del gobernador Mario Marín Torres de adelantar su reconocimiento del triunfo de Rafael Moreno Valle Rosas forma parte de un choque de trenes con la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, quien de plano ya le mandó a decir al Ejecutivo local y a su malogrado delfín Javier López Zavala que los dejará solos a su suerte debido a que la derrota en la entidad es de su exclusiva responsabilidad.

De acuerdo con esta lógica, Beatriz Paredes habría comenzado a operar políticamente, ahora sí, para impedir que López Zavala arribe a la dirigencia estatal del PRI e impulsar a otro político poblano, entre ellos, el diputado local electo por la vía plurinominal Enrique Doger Guerrero.

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Ahora que los zavalistas andan harto preocupados en buscar a los traidores que operaron en contra de su candidato, no estaría nada mal preguntarle al subprocurador de Averiguaciones Previas y Procesos, Víctor Pérez Dorantes, y al director de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, Héctor Olguín Pascualli, a quién de la coalición Compromiso por Puebla entregaban informes clasificados cada semana, mientras duró la campaña electoral, así como el contenido de los mismos.

ignacio.angel20@gmail.com

Carta de un líder cristiano

Lunes, Julio 12th, 2010

Ignacio Juárez Galindo

A las manos de este reportero llegó un interesante análisis elaborado por Manuel Guzmán Pérez, presidente de la asociación cristiana “Desarrollo y Transformación de la Sociedad”, sobre la derrota del malogrado “delfín marinista” Javier López Zavala. Lo interesante del asunto es que el candidato priista es desnudado, basado en las escrituras bíblicas, en su incongruencia, su soberbia y hasta su oportunismo religioso.

Cómo olvidar que los marinistas fueron los primeros en darse cuenta de la importancia electoral, política y social de los grupos religiosos diferentes a la iglesia católica. En buena medida, tales agrupaciones apostaron por Mario Marín Torres y lo apoyaron para llegar a la gubernatura de Puebla. El reconocimiento no se hizo esperar y con el poder en la mano, la hoy defenestrada burbuja marinista colmó de recursos a cuanto pastor se apareciera.

Sabedor que la base religiosa en Puebla era fundamental en sus aspiraciones políticas, Javier López Zavala se adelantó a su compañeros de gabinete y logró permear entre los pastores y líderes de las diferentes iglesias en Puebla: católicos, cristianos, evangélicos, mormones, bautistas, entre otros. En abierta campaña primero desde la Secretaría de Gobernación estatal y después en la Secretaría de Desarrollo Social local, el “delfín” aceitó muy bien la chequera para comprar voluntades y apoyos de los influyentes líderes de culto.

Sin embargo, en su obsesiva carrera a la gubernatura intentó ponerse por encima de las diferentes iglesias y creyó que podía vestir a conveniencia la camiseta de católico, luego la de cristiano o la evangélico; al final terminó convencido que el dinero era el factor definitivo para contar con el respaldo de todas las iglesias.

La carta de Manuel Guzmán no sólo saca a la luz cómo López Zavala intentó comprar a las organizaciones religiosas sino su amplia capacidad para lo mismo simular su fe hacia el culto cristiano, el de los bautistas, de los mormones, de los católicos y hasta de los evangélicos, es decir, su oportunismo y manoseo religioso.

Esta situación fue captada en su magnitud por la base creyente y la interpretó como un agravio. Los líderes religiosos lo entendieron y apostaron por una opción política diferente. Incluso, los principales representantes de los grupos cristianos se reunieron con Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón Hinojosa, y Rafael Moreno Valle Rosas para manifestarle su respaldo y orar para que se convirtiera en el próximo gobernador.

De hecho, los focos rojos se prendieron en la cúpula zavalista y se operó para que a través de la Secretaría de Desarrollo Social estatal se entregaran recursos a la Alianza de Pastores, pero lo que no contaban los priistas es que el dinero fue recibido “sin ningún compromiso”.

En la iglesia católica la reacción tampoco se hizo esperar. A manos de los altos jerarcas poblanos llegaron diferentes videos, fotografías y audios, en los que Zavala no tiene empacho en sumarse abiertamente a la fe de otras iglesias, lo cual fue interpretado como un doble discurso, una doble moral religiosa.

Aquí el análisis de Manuel Guzmán:

carta 1carta 2ignacio.angel20@gmail.com

El último reducto marinista

Miércoles, Julio 7th, 2010

Ignacio Juárez Galindo

La decisión de 12 magistrados de presentar su jubilación voluntaria al Tribunal Superior de Justicia de Puebla es el resultado de una larga pugna entre el grupo marinista y la nomenclatura del Poder Judicial, encabezada por el ex magistrado Guillermo Pacheco Pulido, en la que el primero pretende hacerse del control de una institución clave en la gobernabilidad de la entidad y convertirla en su último reducto, mucho más ahora tras la estrepitosa pérdida de la gubernatura.

El interés por hacerse del control del Poder Judicial correspondía de manera original a la decisión del Ejecutivo local por consolidar su proyecto transexenal –el cual se desplomó con la debacle del 4 de julio- y envió como su emisario al ex consejero jurídico del Gobierno del estado, Ricardo Velázquez Cruz, al que convirtió el año pasado en magistrado y le fue creada ex profeso la Coordinación de Comisiones de la Junta de Administración del Poder Judicial.

Dentro de la lógica marinista toda iba viento en popa para que en febrero de este año Velázquez Cruz asumiera la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, pero no contaban con que la nomenclatura, a través de una magistral jugada del magistrado Alfredo Mendoza García, titular de la Segunda Sala Civil e hijo político de Pacheco Pulido, no sólo exhibió la debilidad del ex consejero jurídico sino que creó toda una corriente al interior del Poder Judicial que terminó por respaldar la reelección de León Dumit Espinal.

La operación de la nomenclatura sorprendió a propios y extraños, pero sacó a relucir varias situaciones: Se fortaleció la idea de que “gente extraña al Poder Judicial” no podía hacerse del control del mismo no sólo porque representaría una burla para otros magistrados con mayor experiencia sino porque representaba un riesgo de veto a todas aquellas propuestas de ascensos que presentaran los magistrados.

También, Mendoza García fomentó la animadversión hacia el ex Consejero Jurídico, al grado de allegarse de un cúmulo de irregularidades y quejas cometidas por éste contra diferentes jueces, a quienes pedía fallar a favor o en contra según su interés, en los casos judiciales que desahogaban en sus tribunales. Incluso, las quejas fueron presentadas a León Dumit, quien tomó la decisión de enviar una tarjeta informativa al Ejecutivo local en la que pedía poner freno a las andanzas del magistrado marinista.

En aquella ocasión, un hecho resultó fundamental para que los magistrados se negaran a la unción de Velázquez: Mendoza llamó a la reflexión de los magistrados de cuan conveniente resultaba ceder la presidencia a un simpatizante de la corriente de Javier López Zavala, máxime cuando aún no estaba nada definido y existían serias posibilidades de que perdiera ante el arrastre de Rafael Moreno Valle Rosas.

Otro tema fundamental fue la pérdida de Ricardo Velázquez del respaldo por parte de un grupo de magistrados independientes, quienes lo cobijaron a su llegada y lo veían como la persona ideal para que llevara a cabo cambios profundos en el Poder Judicial y fuera punta de lanza para combatir la corrupción y autoritarismo de la nomenclatura.

Una vez que en el pleno del TSJ se aprobó la reelección de León Dumit, el grupo marinista tomó nota de la rebelión de la nomenclatura y puso en marcha una segunda intentona para dejar en claro que no cejaría en su intento por hacerse del control del tribunal. Fue entonces cuando se difundió la versión de que el relevo de magistrados se llevaría y aquellos que se negaran a retirarse, entonces, serían exhibidos públicamente.

Dicha estrategia consistía en cortar la cabeza de dos jueces, a quienes se les sacaría a la luz pública los millonarios negocios, propiedades, irregularidades a su paso por los juzgados y hasta fotografías comprometedoras de su vida privada. El escándalo sería un mensaje bastante claro para aquellos magistrados que no quisieran irse.

El mensaje fue recibido por la nomenclatura que se preparó para hacer frente a la embestida. El nerviosismo de apoderó de sus integrantes y se creía que no faltaría mucho para que la guerra entre magistrados y marinistas estallara.

Sin embargo, un encuentro celebrado entre los magistrados del TSJ y el gobernador Mario Marín Torres, efectuado en el mes de mayo pasado en Casa Puebla, fue el marco en que ambos grupos en pugna llegaron a un acuerdo. Y es que a los funcionarios del Poder Judicial, al igual que el libro “El Padrino” de Mario Puzzo, les hicieron una oferta que no pudieron rechazar: En caso de aceptar su jubilación voluntaria recibirían una millonaria indemnización, a parte de su pensión mensual que incluiría su sueldo y compensaciones.

Por otra parte, los magistrados escucharon en voz del mandatario estatal su deslinde con Ricardo Velázquez. Para el encuentro, la nomenclatura se hizo acompañar de un voluminoso expediente del ex Consejero Jurídico sobre supuestas anomalías y negocios que estaría realizando al amparo de su cargo, además de sus ligas con el abogado Florentino Téllez Bernal.

Tras escuchar al Ejecutivo, los magistrados pidieron que su salida se cumpliera hasta febrero del 2011 y demandaron que Humberto Fernando Rosales Bretón ocupara la silla que dejaría León Dumit Espinal, así como también aceptara las propuestas de magistrados que le entregarían para que fueran aprobadas por el Congreso del estado.

Ahora se sabe que Alfredo Mendoza está inmiscuido en la tarea de consensuar a los candidatos de la nomenclatura que se pretende ocupen los lugares vacantes, además de que anda muy interesado en negociar una notaría en Tepexi de Rodríguez.

No obstante, una vez sellado el pacto y tras la debacle del 4 de julio, los integrantes de la nomenclatura cayeron en cuenta que están en riesgo de que el gobernador envíe cuanto antes las ternas de magistrados al Congreso del estado, integradas por gente de su extrema confianza, para que sean aprobada fast track.

El principal riesgo que avizoran los magistrados es que serán echados del tribunal antes del 2011, que sus propuestas de ternas no serán aceptadas y que el dinero que les darán si bien será una jugosa partida no representa nada en comparación de perder el poder. En el fondo saben que el Poder Judicial se pretende convertir en el último reducto del maltrecho marinismo.

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Tras la debacle del tricolor en la elección de 4 de julio en el municipio de Puebla, se confirmó que la bancada tricolor en el Cabildo estará integrada por seis personas: Julio César Sánchez Juárez, María de Lourdes Dib y Álvarez; Sandra Montalvo Domínguez, María de la Luz Teodora Ramírez Moctezuma, Octavio Castilla Kuri y Rosa de Lourdes García Tovar.

Hasta el momento, Octavio Castilla Kuri se perfila como la carta más fuerte para ocupar la coordinación de la fracción priista. El hoy regidor es un político joven con importante conocimiento del municipio. Formó parte del equipo que elaboró el Plan Municipal de Desarrollo, los programas y las políticas públicas del actual ayuntamiento.

Castilla, además, ha sido secretario particular de José Alarcón Hernández cuando fue líder del Comité Directivo Estatal del PRI y formó parte del gabinete de asesores de Enrique Agüera, a parte de ser miembro del Colegio de Economistas.

Quienes lo conocen dicen que su principal atributo es su actuar prudente, lo cual resultará fundamental ante una fracción de regidores que, salvo Sandra Montalvo, tiene a puro político balín.

ignacio.angel20@gmail.com

Desbandada en el Poder Judicial

Martes, Julio 6th, 2010

Ignacio Juárez Galindo/ Pablo Rangel Sarrelangue

En esta ocasión escribo esta columna con la colaboración del prestigiado abogado Pablo Rangel Sarrelangue, articulista de la revista Contralínea Puebla.

Con la novedad que 12 magistrados solicitaron, como parte de su facultad de acuerdo a la Ley Orgánica del Poder Judicial en Puebla, su jubilación voluntaria, lo cual forma parte de una serie de movimientos en el Tribunal Superior de Justicia como parte de varios acuerdos que tienen su origen en la transición de gobierno que vive en Puebla. Sin embargo, el clan del ex magistrado Guillermo Pacheco Pulido puso como condición para su retiro el veto al magistrado Ricardo Velázquez Cruz, un marinista de cepa, para que llegue a la presidencia de dicha institución.

De hecho, fuentes harto confiables confiaron al reportero que algunos magistrados no sólo esperan recibir una millonaria bolsa por su jubilación sino que están en la negociación de varias notarias al interior de la entidad.

La desbandada de los 12 magistrados responde a dos factores: un acuerdo que los involucrados alcanzaron con el gobernador Mario Marín Torres, en una reunión que sostuvieron con el Ejecutivo hace unos 40 días, donde se comprometieron a presentar su renuncia a cambio de dos cosas: una millonaria partida, además de recibir mensualmente un pago similar al salario que recibían al momento de su jubilación; asimismo le dejaron muy en claro que no permitirán por ningún motivo que Ricardo Velázquez llegue a la presidencia del TSJ.

Para justificar su negativa, los magistrados que forman parte del clan de Guillermo Pacheco Pulido, expusieron al Ejecutivo que cuentan con un amplio expediente de las anomalías del magistrado durante su breve paso por el Poder Judicial, en el que se encontraría su intención de “influir” en el caso del “junior de la Hummer”, Luis Eduardo García García, así como una serie de “compromisos” que tendría con el abogado Florentino Téllez Bernal.

En la reunión, según confiaron algunos de los magistrados, el gobernador Mario Marín Torres expresó a los concurrentes que Ricardo Velázquez nunca ha sido su propuesta para ocupar la presidencia del TSJ, de ahí que cualquier movimiento realizado por el magistrado no podía interpretarse como un acto consensuado.

El mismo mensaje fue enviado por Javier López Zavala, malogrado candidato de la alianza Puebla Avanza, quien también se reunió con los magistrados tres días después. Incluso, en esa ocasión el “delfín” también les advirtió que respetaría la decisión que asumieran los integrantes del Poder Judicial saliente.

La propuesta que los magistrados salientes impulsan es la llegada de Fernando Humberto Rosales Bretón, el procurador por media hora, a la presidencia del TSJ, a quien el abogado Pablo Rangel si bien no cuestiona su probidad y honradez, empero sí su capacidad como funcionario del Poder Judicial.

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Tutti futi judicial

Le platicamos de una excelente fuente que el magistrado y mandamás del Poder Judicial, Alfredo Mendoza García, propuso a su esposa Sandra Perea Iturriaga como representante de los jueces ante la Junta de Administración del TSJ para sustituir a Ausencia Valencia Ortiz, quien también promueve su jubilación voluntaria por una deficiencia renal.

También le pidió expresamente al titular del Poder Judicial una notaria en el distrito judicial de Tepexi de Rodríguez. El magistrado anda preocupado porque hasta la fecha el gobernador no le ha dado respuesta a su petición.

El que anda harto preocupado es el juez Helmo Mayoral Bello, quien ya no sabe ni qué hacer para cambiar de propietario en sus hartas propiedades en toda la entidad.Y es que hace unos días se confirmó el divorcio del funcionario público.

Y con la novedad que Felipe de Jesús Ventura anda en desgracia. El juez no tuvo otra que regresar al juzgado de Acatlán de Osorio, el sitio por excelencia para los defenestrados servidores del Poder Judicial, luego de que Javier López Zavala perdiera las elecciones. Cabe recodar que el juez decidió no asumir su titularidad del tribunal y se fue campaña con el “delfín” para ver que hueso alcanzaba, pero la suerte le jugó chueco.

ignacio.angel20@gmail.com

No quisieron ver la realidad

Lunes, Julio 5th, 2010

Ignacio Juárez Galindo

¿Por qué perdió el PRI? ¿Por qué perdió Zavala? ¿Por qué Montero fue aplastado de manera fulminante? Es la pregunta que muchos se hacen a estas alturas. La pregunta parecería ingenua, pero es real en la mente de muchos zavalistas, monteristas y priistas. La respuesta es sencilla: Sólo ellos no quisieron ver la realidad.

Montados en la soberbia del poder y en una abultadísima cartera, enquistados en el aparato gubernamental, decidieron crear encuestas, escenarios y hasta construyeron el idílico camino a la tierra prometida. Se juraron lealtad en torno al proyecto del Ejecutivo local y se dijeron así mismos que todo estaba bien, sólo era necesario tener una estructura político-electoral eficiente.

En ese periplo desdeñaron al voto independiente y apostaron al abstencionismo; no escucharon las voces de alerta que enviaron incluso integrantes de la defenestrada burbuja marinista y creyeron que Rafael Moreno Valle Rosas era un mito genial.

De paso, nunca imaginaron que los electores guardaban en el fondo de su corazón el  resentimiento y hartazgo contra los marinistas. Sólo fue necesario un empujón del hoy ganador de los comicios para que el movimiento ciudadano saliera a flote, pero como toda corriente social comenzó con la estrategia de boca en boca y terminó por convencer a muchos. La factura del caso Lydia Cacho se cobró años después. Sólo era cuestión de tiempo.

El 8 de diciembre del año pasado, este reportero escribió lo siguiente:

“Todo está listo para que el Consejo Político Estatal del PRI consume hoy la imposición de Javier López Zavala como candidato a la gubernatura, a través del método de convención de delegados. Pero más allá del ‘festejo’ por el ‘triunfo’ del ‘delfín’ lo más recomendable sería que su equipo y asesores se sienten a analizar fríamente cómo le van a hacer para ayudarle a convertirse en un abanderado competitivo, así como la estrategia para penetrar en el voto urbano y switcher.

“A partir de hoy comienza el verdadero reto del secretario de Desarrollo Social, sobre todo porque para conseguir su unción tuvo que ser presa del desgaste, hacerse de un cerro de compromisos con prácticamente todos los sectores sociales –iglesia, empresarios, el Yunque, sindicatos, campesinos-, comprar voluntades y asumirse en el terreno del populismo.

“Aunque muy pocos en el círculo cercano del virtual candidato lo quieren reconocer, la debilidad de López Zavala es evidente. De lo contrario, cómo es posible que un funcionario con cinco años de campaña, todos los recursos y estructura a su disposición haya tenido que dar un sprint final para garantizar su mejoría en las encuestas y el triunfo en la contienda interna priista.

“Más aún: si el ‘delfín’ tanto se jacta de su fortaleza, cómo es posible que su contrincante, el senador del PAN Rafael Moreno Valle Rosas, se encuentra debajo sólo por 15 puntos. ¿Dónde está el arrastre popular de Javier López Zavala? ¿En la compra de conciencias o en la necesidad de tener un compañero de fórmula en la presidencia municipal de Puebla que lo ayude a penetrar en el voto urbano?

“La verdadera fiesta, en este momento, no está en el equipo zavalista sino en el bloque antimarinista que está a punto de consolidarse entorno a la figura de Moreno Valle Rosas. Los primeros indicios han sido la incorporación de algunos integrantes del clan encabezado por el ex gobernador Melquiades Morales Flores”.

Y así fue. Por un lado, los estrategas zavalistas tuvieron lecturas equivocadas de la realidad y apostaron a una estrategia que sólo les aguantó la mitad de la campaña. Cuando su candidato caía escandalosamente, pusieron freno y acordaron en corregir los entuertos. Simplemente, no les dio tiempo.

Por el otro lado, el bloque antimarinista permeó hondo en los grupos resentidos del PRI. Las traiciones estuvieron a la orden del día. Un día antes de la jornada, la lista de operadores haciendo fila de espera para hablar con Moreno Valle era insultante.

Y el gran ganador de la elección también fue Melquiades Morales Flores. Su verdadero hijo político es ahora el gobernador electo. El clan melquiadista esta de regreso por su fueros. El hoy senador está por cobrar muy caros los agravios y zarandeadas que sufrió a manos de los marinistas. El primer pago de factura ocurrió este 4 de julio. Y faltan muchas más.

La verdadera pregunta no es por qué perdieron los marinistas sino más bien si la derrota en las urnas significa el fin de su estirpe y cuáles serán los movimientos políticos que realicen para garantizar que no sean perseguidos.

Preguntar por qué perdió el PRI es sólo consecuencia del estrepitoso choque con la realidad. Luego vendrá el proceso de lamer las heridas. Y mientras tanto, Melquiades y los morenovallistas mandarán a sus anchas.

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Enrique Doger Guerrero está más vivo que nunca y de las cenizas de los marinistas se prepara para trabajar en la construcción de un nuevo proyecto político. Su objetivo inmediato: crear una corriente al interior del PRI que impulse la refundación de su partido en Puebla.

Las declaraciones del ex munícipe realizadas ayer en las que pide a los marinistas que reconozcan la derrota en las urnas, es el grito de batalla con el que inicia su nueva cruzada. En su estrategia se encuentra recoger toda su experiencia política, corregir errores, evitar enconos y buscar el acercamiento con todos los grupos y liderazgos en el PRI.

Sabedor que urge una figura que sirva de unión y sea un interlocutor válido con el nuevo gobierno morenovallista, Doger Guerrero comienza el camino de una apuesta que vendrá a causar escozor. Y en su haber tiene su oposición a ultranza con el marinismo que terminó por legitimarlo, más allá de que es muy posible lo acusen de traidor y simular su apoyo a las campañas del PRI en la capital y la zona conurbada.

ignacio.angel20@gmail.com

Marín y la victoria que no fue

Lunes, Julio 5th, 2010

Ignacio Juárez Galindo

Los marinistas adoptaron una máxima como eje de su praxis política: Las elecciones no se ganan, se arrasan. Ese fue su grito de guerra para llegar a Casa Puebla y lo mantuvieron después del escándalo por la detención de la periodista Lydia Cacho. La maquinaria electoral marinista se convirtió en un referente nacional y catapultó al hoy todavía gobernador. Ayer, sin embargo, el escenario cambió. La contienda más importante en la vida del grupo en el poder en Puebla está en el aire, en la incertidumbre, en la zozobra.

La gubernatura estaba en riesgo y la capital poblana simplemente les fue arrebatada de la peor manera: arrasándolos. La zona conurbada se tiñó de la gama de colores de la coalición Compromiso por Puebla. El mismo escenario se vislumbraba en el caso del Congreso del estado, en donde el tricolor no alcanzaría la mayoría.

Hoy, el candidato del marinismo, Javier López Zavala, se alista a judicializar el proceso electoral y está a la espera de que el “voto verde” del interior del estado lo ayude a cerrar aún más las tendencias; está esperanzado en que los electores a quienes enamoró con la chequera de la Secretaría de Desarrollo Social, le respondan.

En el mundo de la política, la suerte y las casualidades no existen, por eso la jornada del 4 de julio tiene su explicación en muchos otros factores. El más importante, quizá, es el mensaje claro y contundente que se envió a la clase política poblana, justamente con la misma fuerza y energía con que los marinistas ganaron elecciones pasadas: La ciudadanía es la que ahora decide la vida de los partidos políticos, de los abanderados.

La jornada electoral de ayer abrió el camino a la alternancia en la entidad y supone el inicio de un periodo poselectoral lleno de espinas, en donde los factores nacionales y la presencia de Elba Esther Gordillo Morales serán piezas claves.

Por lo mientras, los resultados obtenidos hasta el momento arrojan varias lecturas:

De entrada, los ciudadanos demostraron que el desprecio de la cúpula marinista al voto switcher fue la estrategia que cavó su tumba. Algunas casas encuestadoras daban por hecho que la participación de votantes ascendió al 55 por ciento, suficiente para poner en aprietos al PRI. Ayer fuimos testigos de la evidente muestra de que el elector, sin saberlo ni ser consciente, tiene el control de una elección, por lo que ignorarlo o menospreciarlo resulta un suicidio.

Otra lectura apunta a que la alianza Puebla Avanza simplemente escogió a los peores candidatos. Al final de cuentas Javier López Zavala tenía razón al oponerse a que Mario Montero Serrano fuera su compañero de fórmula debido a que no le aportaría nada a su favor en una contienda electoral y, por el contrario, los priistas pagaron caro el vetar las apuestas con perfil ciudadano que estaban a la mano como Pablo Fernández del Campo, Enrique Doger Guerrero y Jorge Estefan Chidiac.

En el caso de López Zavala, resultó el peor candidato no sólo porque ofrecía riesgos innecesarios en la elección sino porque también fue producto de una imposición y su legitimidad nunca fue construida con la gente, el electorado, sino que sus asesores se concretaron a validarlo sólo al interior de su partido. Vedado en el voto switcher por su perfil, el priista no logró generar el movimiento popular que lo envolviera y colocara como su opción más viable a pesar de tener muy buenas propuestas de campaña.

Por el contrario, Rafael Moreno Valle Rosas entendió muy bien que si quería ganar la elección debía hacer una triple tarea: Ir al interior del estado en busca del voto independiente y fortalecer al voto opositor; generar un percepción entre los cuerpos sociales intermedios, sobre todo la clase media y el voto switcher, de cansancio sobre el marinismo; así como crear los tejidos y redes sociales que ayudaran a construir un movimiento ciudadano legitimado en la figura del candidato y el cansancio hacia la cúpula marinista.

Si esta elección dejó en claro una cosa es que el PRI por sí sólo no puede ganar una elección, es decir, requiere de la participación ciudadana si pretende regresar a Los Pinos en el 2012.

Ahora bien, si la elección termina por judicializarse estaríamos ante un escenario de grave riesgo de confrontación y encono. A estas alturas del proceso, Elba Esther Gordillo Morales, el presidente Felipe Calderón y la dirigencia nacional del PRD están dispuestos a jugarse el todo por el todo para no ceder la plaza de Puebla debido a que se trata de un triunfo fundamental, al igual que el de Oaxaca, para legitimar las alianzas rumbo a la elección del 2012.

Al ganar Puebla y Oaxaca, el PAN, el PRD y el Diálogo para la Reconstrucción (PT y Convergencia) están a un paso de aglutinar las fuerzas necesarias para intentar descarrilar a Enrique Peña Nieto, el priista mejor posicionado de cara a la elección presidencial, en los comicios que se celebrarán el próximo año en el Estado de México.

También, representan triunfos que dan vida, certeza y viabilidad a un encuentro de fuerzas para fomentar un movimiento ciudadano que penetre en el voto independiente, indeciso y switcher.

En el caso de la sempiterna líder del SNTE representa acrecentar su fuerza en el mapa del poder en México y es la muestra evidente que está preparada para jugársela por quien más le convenga en el 2012, sin importar si sea el PRI o una eventual coalición.

Si los marinistas y el Comité Ejecutivo Nacional del PRI insisten en pelear la elección, no le extrañe que el poder Ejecutivo local sea sometido a una embestida que lo mismo podría paralizar el estado, utilizar la estúpida guerra contra el narcotráfico para sembrar violencia en la entidad o, en un caso extremo, destapar la cloaca y desnudar a varios políticos poblanos de cuerpo entero.

Es más, desde mi punto de vista el peor escenario que podría enfrentar el Ejecutivo local sería que la elección poblana se trasladara a las cúpulas de las dirigencias nacionales y la presidencia, pues la posición no sería la de aquel jefe del PRI poblano que decidió ignorar olímpicamente a Beatriz Paredes Rangel en la designación del candidato a la gubernatura, sino que ahora estaría en la tesitura de ser rehén de las negociaciones entre Carlos Salinas de Gortari, Elba Esther Gordillo, Beatriz Paredes y Felipe Calderón.

El escenario que enfrentan los marinistas se antoja harto difícil, pero no imposible.

Por lo mientras, la primera batalla ha sido perdida.

Falta por conocer si lo mismo pasará con la guerra.

O si estamos ante una forma muy fina de entrega de plaza.

ignacio.angel20@gmail.com