Ignacio Juárez Galindo
A diferencia de todos los comicios que se han vivido en la entidad en la época reciente, este próximo 4 de julio los poblanos asistiremos a una lucha electoral sui generis: Por un lado será una guerra entre priistas: la dupla conformada por Mario Marín Torres-Carlos Salinas de Gortari contra el dúo Rafael Moreno Valle Rosas-Elba Esther Gordillo.
Y por otra parte, la elección poblana terminó por ser el mejor laboratorio a nivel nacional para la conformación de una alianza rumbo al 2012 para impedir el regreso del PRI.
De entrada, tal y como lo he planteado en otras ocasiones, la elección poblana de este año será la más competida de la historia, en donde la maquinaria o la estructura electoral que mejor opere y esté organizada será la que triunfe.
En este caso estamos frente al choque de trenes entre la maquinaria marinista, muy bien aceitada y que le permitió al Ejecutivo arrasar en las elecciones intermedias tanto locales como federales; y el ejército magisterial que ha puesto a los dos últimos presidentes de la república y derrotó a Jorge Hank Rhon, en Baja California.
La lucha de estructuras se dejó sentir este fin de semana cuando los candidatos Rafael Moreno Valle Rosas y Javier López Zavala movilizaron a sus huestes para atestar el estadio Cuauhtémoc. Pero, la confrontación decisiva, la madre de todas las batallas será el día de la jornada: el ejército electoral y la maquinaria marinista saben que la elección dependerá de varias cosas: el cuidado de las casillas, la movilización de los votantes, la operación caza-mapaches y la plusvalía que puedan obtener de la cascada de recursos que bajaron a la población a través de diferentes programas gubernamentales.
Sin embargo, el triunfo de las estructuras también estará relacionado con el porcentaje de votación de la gente. Si los poblanos salen a votar este próximo domingo –es decir que supere el porcentaje de 56% de participación- es seguro el triunfo de Moreno Valle Rosas. Si, por el contrario, se reporta una baja afluencia en las urnas, sin duda el ganador será López Zavala.
El factor Elba Esther
Por otra parte, la elección poblana también se convirtió en el laboratorio más elaborado rumbo al 2012 en la conformación de una alianza electoral entre el PAN, PRD y la izquierda mexicana para frenar el avance del PRI hacia Los Pinos. Dicha apuesta esta siendo medida con lupa y suma frialdad y por el momento ha dado ánimos a los dirigentes nacionales y el propio Calderón de que la victoria es posible.
Es por esto que las baterías y la infantería está concentrada en tres estados con altas probabilidades de éxito: Tlaxcala, Oaxaca y Puebla.
El triunfo de la coalición en dos estados representaría el punto fundamental de legitimidad de la misma. Será una muestra que no es una aberración y que es viable la construcción de un proyecto electoral a gran escala. De hecho, le puedo decir de buena fuente que en Puebla, la coalición midió con precisión el desarrollo y madurez de la unión de partidos disímbolos como el PAN y PRD. En un inicio, los índices de rechazo eran preocupantes, pero conforme la campaña avanzó la percepción negativa se redujo y lograron profundizar en los electores las ventajas y oportunidad de cambio que ésta representaba.
Hoy, a pesar de que los priistas no lo acepten públicamente, la coalición logró permear en los votantes indecisos de toda la entidad, principalmente en las zonas urbanas, y adherirlos a su proyecto. Sólo falta por conocer, el día de la jornada electoral, cuál fue la verdadera profundidad de esta apuesta y la simpatía real que generó.
La pregunta obligada en este entuerto es: ¿Y Elba Esther Gordillo Morales, la sempiterna líder del SNTE, qué relación tiene con esto? Simple: La maestra forma parte fundamental en la construcción de una alternativa rumbo al 2012. Hábil operadora, un animal político como poco en el país, tiene claro que el futuro político del país es incierto y que el PRI no le garantiza ahora y mucho menos adelante que mantenga su feudo magisterial.
Elba Esther Gordillo actualmente mantiene una alianza política con Enrique Peña Nieto, el gobernador del Estado de México, y Carlos Salinas de Gortari como parte de una serie de complicidades fraguadas desde que la gestión del ex presidente.
Pero, la maestra sabe muy bien que dicha unión funcionará mientras no haya candidato por el PRI y, además, tiene muy claro que si alguien está interesado en arrebatarle el poder por haberse convertido en un poder fáctico sin precedentes en la historia del país, es la misma nomenclatura del tricolor en la que lo mismo se encuentra el ex mandatario de ingrata memoria que Manlio Fabio Beltrones y hasta Beatriz Paredes. Viejos integrantes de la manada priista hoy coexisten en la orfandad del poder y todo lo que eso implica.
Así pues, Elba Esther Gordillo tiene en la alianza una oportunidad de explorar una alternativa real para hacer contrapeso al tricolor en el 2012 y abrir un abanico de oportunidades a aquellos grupos y partidos que por sí solos tienen pocas posibilidades de trascender: el pragmatismo panista Calderonista, el PRD de los Chuchos, Convergencia de Luis Walton y Dante Delgado; el sector perredista de Marcelo Ebrard.
Todos ellos no tienen la fuerza –salvo que se alíen con el PRI y los sectores duros del empresariado mexicanos- para derrocar a la maestra y si, por el contrario, cuentan con una aliada estratégica para garantizar su supervivencia.
La apuesta de Elba Esther en Puebla ha sido fundamental para el impulso de las alianzas y en poner al servicio de los candidatos la poderosa estructural político-electoral. Ganar la entidad poblana representa para Gordillo Morales acrecentar su influencia en el mapa del poder y tener mayores elementos de negociación. Y es que no es lo mismo Elba Esther y el SNTE, que éstos dos y la fuerza de una o dos gubernaturas.
Esta lógica es precisamente la que no pretende aceptar el dúo Peña Nieto-Salinas, pues la lógica dicta que a mayor poder, más espacios. La nomenclatura priista, además, comparte esa visión.
Para lograr su cometido de impulsar una alternativa al PRI en el 2012, Elba Esther sabe que es necesario generar un movimiento ciudadano que aglutine principalmente al ciudadano independiente, al voto switcher.
En las elaboradas y complejas lecturas políticas de la maestra, identificó que “la mafia” que llevo al poder a Felipe Calderón ya no está con él, de ahí la necesidad de crear un movimiento ciudadano que vaya directamente hacia el votante indeciso, el ciudadano independiente, que no milita en ningún partido, que votó por el timorato de Vicente Fox y que está muy lejos de simpatizar con el tricolor a pesar de la crisis económica y los malos resultados del PAN. Es ese mismo elector que prefiere no ir a votar en lugar de sufragar por el tricolor. Es ese votante que no cae fácil en las redes del “producto Peña Nieto”.
Y aunque sobre Elba Esther Gordillo existe una profunda animadversión y la percepción de que su poder es producto de su ambición, lo cierto es que esta visión de crear una alternativa rumbo al 2012 tiene su sustento en las ideales que impulsaron a la creación del famoso grupo San Ángel, el mismo concierto de fuerzas en el que participó Marcelo Ebrard y Manuel Camacho Solís, los dos decididos impulsores de la alianza PAN-PRD.
En este enroque y la construcción de un movimiento ciudadano el más adelantado de los aspirantes a la Silla Presidencial es Marcelo Ebrard. En el jefe del gobierno del Distrito Federal, Elba Esther tiene a su otra carta frente a Enrique Peña Nieto, sólo falta que los tiempos, las negociaciones y los resultados cuadren en la estrategia.
Para subsistir Elba Esther necesita una alternativa real ante el PRI y si para lograrlo es necesario poner toda la carne al asador, lo hará. Y Puebla es el mejor ejemplo.
ignacio.angel20@gmail.com