No me gustaría interpretar asuntos que no conozco o inventar algo con tal de tener qué decir, lo aclaro, porque no es mi intención hacer parecer a un solo personaje imparcial.
La política de partidos implica diferentes formas de concebir el espacio de lo público, lo que no comprendo es por qué en una institución política tan importante como lo es el Partido Revolucionario Institucional (PRI) nadie se ha preocupado por crear una corriente de pensamiento con la misma base social, con una identidad de partido; tal parece, que todos los priistas son formados al vapor, interesados por pertenecer a las esferas de poder o al menos estar cerca de la clase política y se acabó.
A diferencia de una institución seria, el PRI y todos los demás partidos políticos nacionales, los integrantes de su base colectiva no tienen identidad; son sólo “buscatrabajos”, engrosar la ya de por sí obesa burocracia e idealizar a personajes políticos deleznables, incultos, mentecatos e ignorantes pero con altos índices de popularidad basada en su simple apariencia física (como lo vimos en las elecciones pasadas).
A todo esto y para entrar a lo que me incumbe…
Debo decir, que no comprendo cuál es la necedad de ubicar a un militante del PRI forzosamente con una horda (difícilmente lo que hay en el partido son corrientes de pensamiento), no comprendo por qué a un militante o simpatizante de bajo perfil se le llama pipitilla, cuando se habla de un partido que es grande precisamente por la base o como se le conoce en el argot político el “voto duro”.
Mi aclaración, si se le puede llamar así, corresponde precisamente a indicar que conozco el “proyecto” de cada uno de dichos grupos.
Por comentar sobre el “Junior Clan”, no puedo dejar de mencionar que se me hace (como militante del PRI lo digo) una verdadera aberración como lo fue JLZ; en gran medida, la derrota del PRI se debe a los asuntos familiares y personales del Gobernador de Puebla, algo verdaderamente lamentable. Dejar que Mario Marín García tome decisiones en el partido es un hecho para cuestionar hasta las entrañas mismas de la institución; todavía más allá, los amigos de éste, que sabe Dios de dónde salieron, por el simple hecho de tener afinidad con él también tengan participación el lo público, eso sí no tiene nombre.
Juan Jesús Limón, Alberto Barranco, Waldo Guerrero, Emmanuel Pavón y Miguel Ángel Fierro (unos en el partido, los otros en el Ayuntamiento) se cuecen aparte, lejos de que sean burócratas de 8 horas y estúpidos de tiempo completo al igual que Socorro Figueroa, René Escalona todos integrantes del “Lemon Team” y demás chusma como ciertos candidatos a diputados fracasados de la Capital son tremendamente ignorantes de los asuntos políticos y me atrevo a mencionar esto, porque es incomprensible no recordar que las mejores causas a favor de la gente y su bienestar es el fin último de la actividad política, este grupillo sólo busca el poder por el poder mismo, están enfermos, dañados, dan pena ajena y lamentablemente quizá puedan conseguir algo y aún entonces seguirán dando vergüenza y el PRI seguirá hacia abajo en una caída sin retorno hasta que esta generación se extinga.
De los famosos “apestados”, eso sí no lo entiendo, dejando de lado que siempre buscan estar del lado del ganador, no hay más, pero bueno, así son las cosas.
Es curioso que los dirigentes y la gente seria voltee a mencionados marrulleros cuando hay en la institución municipal jóvenes brillantes y dignos, como el mismo Octavio Castilla (Regidor electo), Gerardo Mejía (Regidor en funciones) y muchos más que han estado inactivos, que si bien los mencionados son relacionados con Javier López Zavala, Blanca Alcalá o Enrique Doger, también es verdad que son militantes importantes, activos valiosos. Ya es tiempo de que alguien voltee a mirar a los verdaderos talentos y deje de lado a los oportunistas de quinta, ya no estamos como para andar quemando pólvora en infiernitos, es necesaria una verdadera renovación al interior del partido, porque si no, un día de éstos se van a pelear los más tontos pero por el cascarón que queda de las glorias pasadas.
Saludos