Gregorio de Gante Rojas

José Alarcón Hernández | Publicado el Lunes, 30 de Mayo de 2011 17:38
El gobernador Rafael Moreno Valle Rosas ha creado la presea Gregorio de Gante al Mérito Educativo, para reconocer a los maestros de hoy y en homenaje a un poblano distinguido por sus servicios a la Patria en la revolución y por sus méritos como catedrático y por haber sido un connotado poeta.

En 1958 conocí al maestro Gregorio de Gante, cuando fungía como catedrático en el Instituto Normal del Estado.

Entonces él tenía 68 años de edad y contaba con el reconocimiento de toda una pléyade de catedráticos, también de altos meritos como él. Era de tez morena, gordito, de caminar lento por tener una de las extremidades inferiores lastimada por las balas que lo afectaron durante la revolución. Usaba sombrero de pelo y siempre de traje. 

Fue catedrático de miles de alumnos que después ejercieron la docencia y de algún modo fueron la corona de gloria por su saber y por su carácter.

Un día, ya siendo yo profesor de la Normal Superior del Estado, el maestro de Gante, ameritado profesor de esta institución, llegó a la Dirección para firmar el libro de asistencia. 

Dos maestras y el que esto escribe, platicábamos. Él como siempre, atento, nos saludó y nos inquirió acerca de nuestra conversación. Entonces una de las maestras le dijo: “estamos platicando de la hora en que habitualmente nos dormimos”. Una dijo: “yo a las once, doce, porque leo un poco”. La otra expresó: “yo también a esas horas más o menos”. De pronto una de ellas le preguntó “¿y usted a qué hora se acuesta maestro?” Él, sonriente, con su actitud picara característica, con un ademán, contestó señalándolas: “yo me acuesto ¡a las dos!”. La respuesta fueron las risas de todos y la aparente seriedad de él.
Gregorio nació en Tecali de Herrera, Puebla, el 7 de julio de 1890, sus padres  fueron el coronel don Gregorio de Gante y doña Teresa de Jesús Rojas. Falleció en la ciudad de Puebla el 30 de septiembre de 1975.

Estudió la instrucción primaria en su tierra natal bajó la dirección de otro ameritado maestro, formador de muchas generaciones y de gran número de profesionistas, Cecilio Flores. 

A Gregorio le tocó vivir el segundo y el último decenio del gobierno de Porfirio Díaz, durante el domino gobernadores porfiristas como Mucio P. Martínez, Rafael Isunza y Angón, Rafael P. Cañete y Nicolás Meléndez.

Ingresó a la Escuela Normal, graduándose en 1911. Fue presidente de la Sociedad de Alumnos, fundó y dirigió el periódico “Iris”, en el que hicieron sus primeros ensayos en las letras sus coetáneos, políticos destacados después, como Gilberto Bosques Saldívar, quien fue diputado federal, secretario general de gobierno y aspirante a gobernador del estado; Celerino Cano Palacios, también secretario de gobierno; Froylán C. Manjarrez, diputado federal; y Arnulfo Linares.

“Iris” también sirvió como órgano de expresión de los normalistas que se incorporaron a la campaña democrática de Francisco I. Madero. Eso origino que el gobernador del estado suspendiera las becas a varios alumnos, entre ellos a Gregorio de Gante.

Al celebrarse las elecciones de 1910, Gregorio, que era uno de los líderes normalistas, fue encarcelado, compartiendo celda, con los que después serían, el famoso doctor Alfonso G. Alarcón y el licenciado Luis Sánchez Pontón, quien en su momento fue diputado federal y gobernador; ambos líderes estudiantiles maderistas del Colegio del Estado.

Gregorio al egresar de la Normal fue nombrado Director del Instituto Central de Teziutlán, en donde impartió latín, griego y ciencias exactas. Empero cuando se inicia la revuelta en contra de Victoriano Huerta, él y sus hermanos se unieron a las fuerzas revolucionarias que comandaba el general Antonio Medina, de quien fue Secretario Particular, con el nombramiento de Capitán, perteneciendo a las fuerzas “Leales de Tlaxcala”

En ese tiempo, fue herido en una pierna, que le obligaría al uso del bastón. De sus hermanos que también se sumaron a la revuelta no volvió a saber nada. 

Finalizada esta etapa, regresó a la docencia, y comenzó a publicar sus versos, que se apegan a la escuela clásica. 

Sus poemas hablan de la vida, a veces con tintes madrigalescos ó alejandrinos, causando una buena impresión por su alta originalidad, evidenciando que no necesitaba retorcer el vocablo ni dislocar el metro.

En 1918, fue nombrado primero Oficial Mayor del Gobierno y luego del Congreso del estado de Tlaxcala, durante el gobierno del general Luis M. Hernández.

En esa entidad funda el semanario “El Gladiador” y la revista “Pegaso”, en cuyas páginas colaboraron las mejores plumas de la época.

En 1929, se traslada a Puebla en donde inicia su actividad como docente de la Escuela Normal de Profesores, en donde impartió Lengua Castellana, en la Universidad de Puebla  impartió Literatura y en la secundaria “Venustiano Carranza” Historia de la Literatura.

Fue Director de la Biblioteca Palafoxiana, sin embargo en julio de 1933, durante el gobierno del general José Mijares Palencia, una empleada auxiliar y un mozo denunciaron la sustracción de libros, por lo que se le abrió un proceso y fue encarcelado. En esa ocasión, su inocencia y su orgullo le inspiraron la hermosísima composición que tituló: “Vida”.
 
El gobernador general Maximino Ávila Camacho en 1937, lo rehabilitó nombrándolo otra vez Director de la Palafoxiana, cargo en el que se desempeñó hasta 1969.

A propósito, otro grato recuerdo: siendo yo estudiante universitario y teniendo como lugar de estudio la propia Biblioteca, solicite al Director, me permitiera conocer las publicaciones de Juan de Palafox y Mendoza, cosa que no obtuve sino pasados dos años, una vez que logré la confianza del maestro.

Su obra es vasta: "Rumores del aula", 1919; “Canciones de Humano Amor", 1923; “Estampas de mi Tierra”, 1938; “Cancionero del Dulce Amor sin ventura”, 1939; “La Lira Heroica” y muchos otros poemas.

En 1924 ganó el premio “La Flor Natural en los Juegos Florales” de Tampico, y más tarde en los de Michoacán. Obtuvo el Primer Premio de Literatura en el concurso del cuarto centenario de la fundación de la ciudad de Puebla. Fue declarado hijo predilecto de Puebla el 24 de octubre de 1958. Recibió la medalla Motolinía el 12 de febrero de 1966. Sus poemas “Piropos al Rebozo”, “La China” y “El Charro” lucieron en tableros de azulejos en la Plaza del Charro.

En 1938, el periódico El Nacional publicó que los poetas más famosos de México eran: Enrique González Martínez, Carlos Pellicer, y Gregorio de Gante, seguidos de Octavio Paz, Renato Leduc, José Juan Tablada, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y José Gorostiza.

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