Dios es redondo: la pasión literaria por el fútbol

Sofía David


Futboleros del mundo, ¡uníos!

Si hay un libro que deben leer de principio a fin, ese libro es “Dios es redondo”, del mexicano Juan Villoro.

El novelista, cuentista, ensayista y cronista ofrece un excepcional recorrido por los ritos, mitos e hitos del bien llamado “juego del hombre”.

En plena fiebre mundialista, hay que emprender la aventura que propone Villoro o regresar a ella con el mismo gusto y la misma sorpresa de la primera vez.

Dios es redondo” fue editado en 2006 por Planeta, pero hay ediciones de bolsillo recientes en tiendas como Vips o Samborn´s, y a precios módicos. Su actualidad no está en entredicho.

Periodista de extremos, que lo mismo publica en Reforma que en Proceso, Villoro fue enviado especial a los mundiales de Italia 90 y Francia 98, y cada cuatro años suele comentar para cadenas de televisión en tiempos como los actuales en que el planeta enferma, literalmente, de futbol.

A estas alturas del partido, de hecho, ya debe andarse paseando por los estadios de Sudáfrica, con los cinco sentidos bien despiertos y al servicio de la revista fundada por don Julio Scherer.

Por eso, las postales que ofrece en “Dios es redondo” son, sí, las del conocedor profundo pero también las del fanático recién nacido a la locura pambolera.

Celebrada por autores ya clásicos del futbol como Jorge Valdano y Eduardo Galeano, la obra del gran Villoro contiene, por ejemplo, el mejor perfil que he leído a la fecha del astro argentino Diego Armando Maradona: “La noche en que Diego salvó a Maradona”.

Pero también reúne frases y reflexiones verdaderamente geniales.

A saber:

“El juego sucede dos veces, en la cancha y en la mente del público”.

“Elegir un equipo es una forma de elegir cómo transcurren los domingos”.

“Es posible que el futbol represente la última frontera legítima de la intransigencia emocional; rebasarla significa traicionar la infancia, negar al niño que entendió que los héroes se visten de blanco o de azulgrana”.

“En sus peores momentos, el fan del futbol es un idiota con la boca abierta ante un sándwich y la cabeza llena de datos inservibles”.

“El futbol le gusta a demasiada gente para no ser aprovechado de mil formas distintas. Estamos ante la forma más exitosa de vender zapatos y camisetas. Y esto no es nada en comparación con otros negocios. Aunque todo falle y vaya cada vez peor, al final siempre gana la televisión”.

“El sentido de la tragedia inventa insólitos recursos; sin embargo, a veces el futbol se parece a la canción ranchera y lo bueno consiste, precisamente, en salir ultrajado: “¡Qué manera de perder!”.

“La principal estadística de un jugador es el dinero que costó ficharlo”.

“Un mexicano adicto al futbol es, entre otras cosas, un masoquista que colecciona agravios, jueves de dolor para los que no hay domingos de resurrección”.

“Las canchas existen para que la gente se dé vacaciones de sí misma y pueda adorar dioses en camiseta. Cuando están vacíos, los estadios son mausoleos a la nada”.

“Perdón por la redundancia, pero el área chica es una zona erógena. Los futbolistas no necesitan ser entrenados por Freud para saber que su actividad provoca una elevada temperatura erótica”.

“La pelota reclama afecto. Si es pateada con pasión, el tiro acabará en las redes. Si es pateada con angustia o despecho, acabará junto a un vendedor de cervezas”.

“El futbol concede la gloria sin pasar por la justicia. El árbitro anula prodigios o avala infamias sin otro apoyo que su miopía, su incomprensión o su descarada mala leche”.

Sí, Dios es redondo.

Y ya está rodando.

Para los tiempos que corren, la lectura de Juan Villoro es indispensable.

Y más que eso: imperdonable.

Como fallar un tiro penal.

Entre partido y partido, dedíquele aunque sea un… medio tiempo.

No se va a arrepentir.

Doble contra sencillo.

Comentarios a: sofiadavidatz26@hotmail.com

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