Monsiváis: cinco básicos (y selectos)

August 24th, 2010

Sofía David

Nos dejó con un sentimiento de orfandad. Sabías que siempre estaba ahí para señalar, denunciar y sobre todo ironizar.

Era la conciencia crítica, lúcida e insobornable de nuestro tiempo. Y hoy, sin duda, su voz se extraña. ¿Dónde te fuiste Monsiváis?

En vida publicó más de 40 libros y se escribieron docenas sobre o en torno a su inigualable obra.

Era como un amigo. Un amigo cercano y querido. Abrías una revista, un periódico, un suplemento cultural y siempre estaba ahí, él. Aguardándote. Invitándote a pensar. Retando tú inteligencia. Él.

Y es que nada, o casi nada, escapó a su ojo crítico.

Y nadó con soltura en las aguas del ensayo, la crónica, la fábula, la biografía, la narrativa y hasta la novela. Hizo del periodismo una catedral y de la literatura un monumento.

Se fue el pasado 19 de julio.

No logró despedirse.

No era necesario.

Siempre, siempre estuvo y siempre estará con nosotros.

Hete aquí cinco de sus más representativos libros, apenas una diminuta muestra de su amplísimo legado a la cultura universal:

1.    DÍAS DE GUARDAR

Es de 1970 y se trata de su primer libro de crónicas, el que marcaría un antes y un después para el género. Es junto con “La noche de Tlatelolco”, de Elena Poniatowska, el libro más emblemático de una generación, la generación del 68. Incluye dos textos sensacionales: “La Virgen de Guadalupe. La educación sentimental” y “Día del Trabajo. Imágenes del tiempo libre”. (Era).

2.    ESCENAS DE PUDOR Y LIVIANDAD

Lo publicó en 1988, año del quiebre político nacional. En él, el maestro se ocupa del espectáculo –ora como tragedia, ora como comedia- y de los ídolos del cine, el teatro y la música, con una ironía incomparable. Por su bisturí desfilan lo mismo María Félix y Dolores del Río que Juan Gabriel y Cantinflas. La cursilería y la embriaguez nacionales, el chico de la Ibero y el Salón México, también son sus temas. (Era).

3.    LO FUGITIVO PERMANECE

Uno de sus libros quizá menos conocido pero que constituye una aportación valiosísima al conocimiento de un género literario a veces despreciado: el cuento. Y más exactamente, el cuento mexicano. Es de 1991 y en él, Monsiváis selecciona y presenta los que son, en su criterio, los 21 mejores cuentos de autores nacionales. Un homenaje a un selecto grupo de estupendos narradores que incursionaron en el relato breve entre 1934 y 1984. Monsiváis reúne, recopila y premia el talento de un Edmundo Valadés, con su “La muerte tiene permiso”, o de un José Emilio Pacheco, con su “Tenga para que se entretenga”, entre otros. Antología memorable de un verdadero maestro. (Cal y Arena).

4.    LOS RITUALES DEL CAOS

Obra que desnuda la mínima distinción entre la alta cultura y la cultura popular, y la confusión entre nota roja y política, y en el que desfilan figuras tan disímbolas pero en esencia tan similares como Chavela Vargas, Luis Miguel, Sting, Madonna (la perseverancia del pecado), El Santo, el Niño Fidencio y Gloria Trevi (“me encanta como irrita a la derecha”) y lugares tan emblemáticos y llenos de significado hasta poético como Catemaco, el Tianguis del Chopo, el Metro y el Zócalo del D.F. Lo publicó en 1995 y sirvió para documentar nuestro pesimismo y especialmente el permanente caos de nuestras vidas, con todo y nuestros absurdos rituales interminables. Excepcional. (Era).

5.    AIRES DE FAMILIA

Monsiváis el ensayista magistral. Cultura y sociedad en América Latina. ¿Dónde está Iberoamérica? ¿Es o se parece? Una aproximación al idioma, el culto a los héroes, las religiones, las migraciones, el fracaso de la democracia… Libro que lo confirmó como uno de los más grandes intelectuales del mundo y que le mereció el XXVIII Premio Anagrama de Ensayo, decidido por un jurado integrado por Fernando Savater y Jorge Herralde, en Barcelona, España, entre otros. (Anagrama).

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La rebelión digital de Roth, Amis, Pamuk y Updike

July 26th, 2010

Sofía David


Anuncio “sorprendente”.

Así ha sido calificado por propios y extraños el acuerdo alcanzado por algunos de los más grandes escritores de la actualidad con Ediciones Odyssey, para vender sus libros digitales directamente a los lectores, a través del sitio Amazon y evitando así a las casas editoriales tradicionales, depredadoras por naturaleza.

Dicho acuerdo surgió debido a un diferendo entre los escritores y la empresa, renuente a liberar buena parte de las regalías digitales. Roth, Amis, Pamuk y Updike están entre los “rebeldes”, mismos que sin duda marcarán una nueva era.

Así, por vez primera, se han puesto a la venta 20 clásicos de la literatura moderna vía Amazon, en 9.99 dólares, el precio promedio y habitual de cualquier libro electrónico.

El acuerdo tendrá una duración de dos años y entre los títulos también están “Lolita”, de Vladimir Nabokov, y “Fear and Loathing in Las Vegas”, de Hunter S. Thompson, además, por supuesto, de las obras más significativas de los autores citados.

El diario británico GUARDIAN informó al respecto:

“Con el crecimiento del mercado de los e-books, será importante que los lectores tengan acceso en formato digital a la mejor literatura contemporánea que el mundo ofrece, comentó Wylie, quien trabajó para la empresa británica Enhanced Editions en su proyecto digital. “Este programa editorial se ha diseñado para atender a esta creciente necesidad, y así ayudar a los lectores digitales a construir una biblioteca electrónica de literatura clásica y contemporánea”.

Hay que mencionar que la decisión adoptada por Roth, Amis, Pamuk y Updike es tema de preocupación para las principales editoriales del planeta, que ven perder terreno ante el avance digital.

En diciembre, por ejemplo, Random House publicó un reporte entre sus agentes sobre su convicción de que es la titular de los derechos exclusivos de las ediciones digitales de la “gran mayoría” de sus títulos descatalogados, incluidos aquellos que se compraron antes de que los derechos electrónicos se incluyeran en los contratos de publicación.

Una medida desesperada, sin duda.

Ante una tendencia mundial irreversible, también.

Otros títulos hoy totalmente accesibles a través de Amazon son:

“London Fields”, de Martin Amis; “Ficciones” (edición en español), de Jorge Luis Borges; “Junky”, de W. Burroughs; “The Naked ante the Dead”, de Norman Mailer; “The White Castle”, de Orhan Pamuk; “Portnoy´s Complaint”, de Philip Roth, y “Rabbit at Rest”, de John Updike.

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El Sótano llega a Puebla

July 7th, 2010

Sofía David

Hace unos días, con grandes expectativas, El Sótano abrió sus puertas en Puebla, sucursal que se suma a las ya existentes en algunas ciudades importantes del país, como León, Querétaro y Guadalajara, y desde luego a su muy conocida matriz en Coyoacán, en el Distrito Federal, y a sus muy competitivas sedes de Bellas Artes y Polanco, ambas también en la capital de México.

¿Quién que sea aficionado a los libros y al placer de la lectura no conoce a El Sótano, firma que es referencia obligada y sinónimo de calidad, atención y oferta?

Sin embargo, no parece ser este el caso de la sucursal poblana, ubicada en la calle 43 Oriente número 13 en Huexotitla.

Y es que presume contar con más de 100 mil títulos y los mejores precios, pero la verdad deja mucho que desear, pues ni cuenta con una gran variedad de títulos ni tampoco sus precios de portada son como para presumirse. De hecho, andan por las nubes, fuera por completo del mercado.

Es más: físicamente, el apretado complejo donde se ubicó la librería hace muy complicado para el visitante un recorrido feliz en busca del libro deseado. Una carrera de obstáculos sería más fácil.

Por si fuera poco, sus secciones de libros de arte, nueva literatura y novedades, así como de música y videos, son pobres, por decir lo menos. Títulos atrasados que nadie quiere, autores soporíferos y precios verdaderamente muy por encima del promedio, desnudando los famélicos y desinformados criterios de selección de los dueños y el personal de la tienda, mismo que, además, anda más ocupado en mover cajas llenas de libros inservibles que en brindar una atención personalizada a los clientes.

En resumen: las expectativas sobre la llegada de El Sótano no sólo no se cumplieron, sino que la sucursal de plano decepciona, sobre todo si se le compara con la matriz en Coyoacán, ése sí un verdadero deleite tanto para conocedores como para aficionados, y especialmente para sus bolsillos.

Sí, Gandhi Puebla no tiene de qué preocuparse. Sin duda seguirá siendo la mejor opción para los poblanos amantes de la lectura, pocos pero fieles. El Sótano no será competencia. No, no por el momento.

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Dios es redondo: la pasión literaria por el fútbol

June 11th, 2010

Sofía David


Futboleros del mundo, ¡uníos!

Si hay un libro que deben leer de principio a fin, ese libro es “Dios es redondo”, del mexicano Juan Villoro.

El novelista, cuentista, ensayista y cronista ofrece un excepcional recorrido por los ritos, mitos e hitos del bien llamado “juego del hombre”.

En plena fiebre mundialista, hay que emprender la aventura que propone Villoro o regresar a ella con el mismo gusto y la misma sorpresa de la primera vez.

Dios es redondo” fue editado en 2006 por Planeta, pero hay ediciones de bolsillo recientes en tiendas como Vips o Samborn´s, y a precios módicos. Su actualidad no está en entredicho.

Periodista de extremos, que lo mismo publica en Reforma que en Proceso, Villoro fue enviado especial a los mundiales de Italia 90 y Francia 98, y cada cuatro años suele comentar para cadenas de televisión en tiempos como los actuales en que el planeta enferma, literalmente, de futbol.

A estas alturas del partido, de hecho, ya debe andarse paseando por los estadios de Sudáfrica, con los cinco sentidos bien despiertos y al servicio de la revista fundada por don Julio Scherer.

Por eso, las postales que ofrece en “Dios es redondo” son, sí, las del conocedor profundo pero también las del fanático recién nacido a la locura pambolera.

Celebrada por autores ya clásicos del futbol como Jorge Valdano y Eduardo Galeano, la obra del gran Villoro contiene, por ejemplo, el mejor perfil que he leído a la fecha del astro argentino Diego Armando Maradona: “La noche en que Diego salvó a Maradona”.

Pero también reúne frases y reflexiones verdaderamente geniales.

A saber:

“El juego sucede dos veces, en la cancha y en la mente del público”.

“Elegir un equipo es una forma de elegir cómo transcurren los domingos”.

“Es posible que el futbol represente la última frontera legítima de la intransigencia emocional; rebasarla significa traicionar la infancia, negar al niño que entendió que los héroes se visten de blanco o de azulgrana”.

“En sus peores momentos, el fan del futbol es un idiota con la boca abierta ante un sándwich y la cabeza llena de datos inservibles”.

“El futbol le gusta a demasiada gente para no ser aprovechado de mil formas distintas. Estamos ante la forma más exitosa de vender zapatos y camisetas. Y esto no es nada en comparación con otros negocios. Aunque todo falle y vaya cada vez peor, al final siempre gana la televisión”.

“El sentido de la tragedia inventa insólitos recursos; sin embargo, a veces el futbol se parece a la canción ranchera y lo bueno consiste, precisamente, en salir ultrajado: “¡Qué manera de perder!”.

“La principal estadística de un jugador es el dinero que costó ficharlo”.

“Un mexicano adicto al futbol es, entre otras cosas, un masoquista que colecciona agravios, jueves de dolor para los que no hay domingos de resurrección”.

“Las canchas existen para que la gente se dé vacaciones de sí misma y pueda adorar dioses en camiseta. Cuando están vacíos, los estadios son mausoleos a la nada”.

“Perdón por la redundancia, pero el área chica es una zona erógena. Los futbolistas no necesitan ser entrenados por Freud para saber que su actividad provoca una elevada temperatura erótica”.

“La pelota reclama afecto. Si es pateada con pasión, el tiro acabará en las redes. Si es pateada con angustia o despecho, acabará junto a un vendedor de cervezas”.

“El futbol concede la gloria sin pasar por la justicia. El árbitro anula prodigios o avala infamias sin otro apoyo que su miopía, su incomprensión o su descarada mala leche”.

Sí, Dios es redondo.

Y ya está rodando.

Para los tiempos que corren, la lectura de Juan Villoro es indispensable.

Y más que eso: imperdonable.

Como fallar un tiro penal.

Entre partido y partido, dedíquele aunque sea un… medio tiempo.

No se va a arrepentir.

Doble contra sencillo.

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Narcoliteratura

May 31st, 2010

Sofía David

Ya sea en forma de crónica, reportaje, novela negra, testimonio, retrato o viñeta, pero de forma paralela al narcotráfico crece otro fenómeno de largo registro y aliento: el fenómeno de la narcoliteratura, efecto colateral de la institucionalización de la violencia en México y, especialmente, de la guerra perdida del presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado, excepto –ya se sabe- todo lo que tenga que ver con “El Chapo” Guzmán y sus cómplices dentro y fuera del sistema.

Comedia o tragedia a la mexicana, lo cierto es que la industria editorial nacional se alimenta hoy, en parte, de los narcoejecutados, de los hombres sin cabeza, del culto a San Malverde, del narcocorrido y, en general, de la narcocultura que nace, crece y se reproduce al amparo de la impunidad.

Rotos los límites (la ciencia ficción también perdió la guerra, ésta contra la realidad), la creación de autores propios y extraños tampoco ha visto fronteras: un recuento mínimo indica que habría hoy en el mercado unos 30 libros que han tomado como fuente temática, y a veces como desafío, al narcotráfico, reino de más de 5 mil ejecutados que es observado desde lo paródico o grotesco pero también desde el dato duro o el compromiso social.

Como siempre, hay para todos los gustos.

Ahí está, por ejemplo, “El poder del perro”, de Don Wilson (editorial roja & negra), que constituye la primera gran, gran novela sobre la droga desde que se publicó “Dog Soldiers”, hace casi 30 años. Aterradora y triste, pero inmensa y brutal, representa una visión exacta del infierno y de la santa trinidad de drogas, dólares y política. Como dice Rodrigo Fresán: la versión narcomex de “El Padrino”.

O la horrorosa exquisitez de “Miss Narco. Belleza, poder y violencia”, de Javier Valdez Cárdenas (Aguilar), periodista de La Jornada, Emeequis y Río Doce. Entre la crónica y el reportaje, cuenta las historias –reales, por cierto- de las mujeres narco o de las narco mujeres que no acaban de ser ¿heroínas?, ¿reinas? o ¿seductoras seducidas?

O la impresionante oferta del autor, quizá, más prolífico de todos en la materia: el valiente y rigurosísimo periodista veracruzano Ricardo Ravelo, ícono de la revista Proceso, quien a la fecha aporta cinco importantes títulos, todos grandes investigaciones y entre ellos varios best sellers en un país de no lectores; en orden de aparición: “Los capos. Las narco-rutas de México” (Plaza & Janés), “Los narcoabogados” (Grijalbo), “Herencia maldita. El reto de Calderón y el nuevo mapa del narcotráfico” (Grijalbo), “Crónicas de sangre. Cinco historias de los Zetas” (Random House Mondadori) y “Osiel. Vida y tragedia de un capo” (Grijalbo), obra ésta última que no revela: desnuda, y de cuerpo entero, al soberano absoluto del tráfico de drogas en México: Osiel Cárdenas, hoy preso en una cárcel de Estados Unidos.

O la pesquisa insólita y el tejido narrativo de múltiples resonancias culturales y políticas sobre el clímax de la violencia en el mundo contemporáneo que nos ofrece Sergio González Rodríguez en “El hombre sin cabeza” (Anagrama).

Autor excepcional, célebre por su “Huesos en el desierto”, demoledora descripción del drama de las muertas de Juárez, González Rodríguez estudia con una dedicación propia de arqueólogo los fenómenos de la brujería y los sacrificios humanos vinculados a los traficantes de drogas, las nuevas expresiones intimidatorias y el miedo, sin olvidar el uso de los cuerpos de las víctimas con mensajes crueles de gran alcance. En resumen: México lindo y querido.

O el clásico de todo un clásico del periodismo de investigación: don Julio Scherer, reportero siempre, que lo mismo entrega “La Reina del Pacífico: es la hora de contar” (Grijalbo), resultado de una larga serie de conversaciones con Sandra Ávila, mujer-mito del narcotráfico, que sorprende (y polemiza y polariza pero no pasa indiferente) al entrevistar en su mismísima guarida a Ismael “El Mayo” Zambada, capo de capos si alguno para pena del Estado mexicano.

O la puntual disección que Diego Enrique Osorno, periodista de Grupo Milenio, hace de “El Cártel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco” (Grijalbo).

O la obra más celebrada de un reportero excepcional como es José Reveles, quien no hace mucho publicó “El cártel incómodo. El fin de los Beltrán Leyva y la hegemonía del Chapo Guzmán” (Grijalbo), un paseo turbulento por cuerpos decapitados, “pozoleados”, descuartizados, ataques armados, paramilitarismo, traiciones, complicidades, impunidades compartidas y un largo etcétera machado de sangre.

O el libro que motivó una de las series latinas de televisión más exitosas de todos los tiempos: “El Cártel de Los Sapos” (Planeta), de Andrés López López, él mismo uno de los capos de unas de las organizaciones del narcotráfico más poderosas en el mundo: el Cártel del Norte del Valle, que nació en Cali, Colombia, y se extendió hacia México, Venezuela, Estados Unidos y varios países de Europa.

López López escribe (y revela y delata) desde la celda donde pasaría gran parte de su vida. Aprovecha para contar con lujo de detalles cómo sobrevivió a la guerra interna que carcomió las entrañas de ese cártel. Un auténtico descenso a los abismos de la verdadera mafia.

O el sensacional testimonio de Virginia Vallejo, la presentadora de televisión más importante de Colombia, la belleza profesional que aparecía en las portadas de las principales revistas, la mujer que terminaría en los brazos de Pablo Escobar, el único e irrepetible jefe de jefes. Es “Amando a Pablo, odiando a Escobar” (Grijalbo) una apasionada y cruda historia de amor pero también una crónica del horror y el holocausto de un país consumido por las llamas del dinero, la lujuria, la ambición y la narcopolítica.

O la redonda geografía, región por región, estado por estado, ciudad por ciudad, que logra el cuerpo de reporteros, corresponsales y enviados de la revista Proceso: “El México narco” (Planeta), que es coordinado por el director de la mítica publicación, el periodista Rafael Rodríguez Castañeda. En esencia, el cuándo, dónde y cómo los cárteles impusieron en nuestro país su ley a sangre y fuego en el sentido literal, y estricto, de la expresión. Infaltable en cualquier biblioteca.

O el enorme trabajo periodístico (todo un rompecabezas) del experimentado reportero Alejandro Gutiérrez: “Narcotráfico. El gran desafío de Calderón” (Planeta). 461 páginas de dinamita pura que el presidente mexicano no leyó; de haberlo hecho, hubiese tenido otro resultado su guerra (a ciegas) contra el narcotráfico, sinónimo de violencia sin límites que amenaza, como nunca antes, la estabilidad del país.

O la roja –pero divertida- metáfora “Adán en Edén” (Alfaguara) de Carlos Fuentes, memorioso y memorable en la descripción de esta creciente tensión mexicana entre la verdad y la mentira, entre la comedia y el drama: “Esta novela pasa mañana”, y es sencillamente estupenda. Muy Carlos Fuentes.

O los fascinantes 13 cuentos que conforman “Firmado con un klínex” (Tusquets), del genial Élmer Mendoza, sencillamente –como dice don Federico Campbell- “el primer narrador que recoge con acierto el efecto de la cultura del narcotráfico en nuestro país”.

Historias breves y rápidas, imágenes vibrantes y violentas, personajes que van y vienen entre la realidad y el delirio; cuentos que no desmerecen ante la novela inaugural de Élmer, “Un asesino solitario”, o su “Balas de plata”, merecedora por unanimidad del III Premio Tusquets Editores de Novela. Pase usted a la zona VIP del horror.

Más los que se acumulen esta semana…

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Bienvenidos a la experiencia de Entre Libros, el blog de Sofía David.

Porque ya lo dijo un sabio: “Leo, luego existo”.

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